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La política de la ofensa: El grito homofóbico y la sordera de la afición mexicana

Bárbara Pérez Curiel | @bpcuriel Bárbara Pérez Curiel | @bpcuriel

07 de julio de 2017, 13:39 hrs

Imagen, wikimedia commons.Imagen: Wikimedia Commons  

Desde el 2014 la FIFA ha advertido una y otra vez a la Federación Mexicana de Fútbol sobre el insulto homofóbico que su afición le grita al portero del equipo contrario en el momento del despeje.

Pero el grito ya es "tradición" y a los mexicanos no les gusta renunciar a sus tradiciones, no importa si son peligrosas, ofensivas o nocivas, ni si terminan por dañarlos a ellos mismos.

Desde el Mundial de Brasil, la FIFA ha multado ocho veces a México por el infame grito, lo cual no ha servido de mucho. Así que este año, para la Copa Confederaciones en Rusia, implementó un programa que comienza con una advertencia y puede terminar con la suspensión indefinida del partido.

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La estrategia ya dio sus primeros resultados: por no acatar la advertencia, el 21 de junio dos mexicanos fueron expulsados del estadio Fisht durante el partido de México contra Nueva Zelanda. Además, permanecieron suspendidos durante quince días de cualquier evento deportivo en el país y tuvieron que pagar una multa de 15,000 rublos (aproximadamente 260 dólares) para poder salir de Rusia.

Por otra parte, la CONCACAF anunció que lanzará una campaña con el fin de que no haya ni rastro del grito homofóbico en la Copa de Oro 2017, en la que, por mera geografía, cabría esperar a muchos más aficionados mexicanos que en la Confederaciones

La campaña "El estadio que todos queremos" se aplicará en los catorce estadios en los que se jugará este torneo entre el 7 y el 26 de julio.

Además de que la FMF podrá ser acreedora a multas ahora también por parte de la CONCACAF, se implementarán medidas concretas para retirar de los estadios a quienes se comporten de manera discriminadora o violenta. Los asistentes, por ejemplo, podrán denunciar mediante un mensaje de texto a los aficionados que se nieguen a dejar el grito por la paz.

Luis Guzmán, vicepresidente de Codise, una organización que lucha por los derechos de la comunidad LGBTTTIQ, dijo en una entrevista a Verne: “[El término puto] siempre se ha utilizado para ofender a los hombres y este caso no es la excepción. Los que lo gritan le están diciendo al portero 'cobarde' y 'débil', que es algo que se asocia con ser homosexual. Se entiende como lo peor que le podría pasar a un hombre: atribuirle lo que ellos creen son características de una mujer”. 

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A los argumentos en contra del grito, directamente homofóbico e indirectamente misógino, no faltan respuestas como la de René Tovar, editor general de ESPN.com.mx: “La intención del grito es incomodar al portero, se hace en plan de juego: un juego dentro del juego. [...] Gritarle eso al portero tiene por objetivo insultarlo, no calificarlo de homosexual y mucho menos agredir a las comunidades homosexuales”. 

A su favor, después agregó: “No creo que la intención sea ofender a alguien, pero entiendo que la tradición contiene una carga machista que ha prevalecido en el futbol y entiendo por qué hay esfuerzos para evitar que se utilice”.

Otro defensa clásica del grito es la de Juan Carlo Osorio, entrenador de la selección mexicana: “Espero que la federación mexicana le diga a la FIFA otra vez que esto no significa lo que la gente cree que significa".

Un integrante de la barra Sangre Azul que hace llamar "el Punker" ofrece una versión alternativa del argumento de Osorio (#NotAllPuto): "No utilizamos [el insulto] de una manera homofóbica. Alguien que es 'puto' es una persona que no defiende. Y también tiene la otra referencia hacia los gays, pero en el contexto del estadio es así, alguien sin valor, que no tiene los 'huevos' para pelear o para defender", dijo a Expansión en 2014.

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Durante el Mundial del 2014, el grupo mexicano Molotov (que vivió sus años dorados a finales de los noventa) se unió a la defensa de la libertad de expresión mal entendida. Los integrantes relacionaron el dilema actual con su canción "Puto" (1997) y publicaron en su cuenta de Facebook que, dentro del contexto de la canción, dicha palabra no era homofóbica, sino "un término para insultar a políticos cobardes y faltos de integridad".  

¿Para insultarlos cómo? Adjudicándoles las características que, dentro del imaginario colectivo machista y homofóbico, tiene un homosexual.

Juan Jacobo Hernández, presidente de Colectivo Sol dijo en un a entrevista a VICE Sports que el grito es incuestionablemente ofensivo: "Es un asunto cultural, pero es una forma cultural de discriminación: homofobia cultural".

Puto es un término utilizado para insultar a los hombres homosexuales, considerados inferiores a los heterosexuales y discriminados sistemáticamente hasta la fecha, y esta connotación de menosprecio, que tiene consecuencias concretas en la vida de millones de personas, no desaparece cuando alguien lo usa "sin ánimos de ofender", ya sea para referirse al portero del equipo contrario, su primo, o su amigo imaginario.

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En palabras de Enrique Torre Molina de All Out, una organización internacional para defender los derechos de la comunidad LGBTTTIQ, 

El punto es que la elección de esta palabra está totalmente ligada a su significado negativo homofóbico. ‘Puto’ es la palabra que usan para burlarse y humillar a muchos hombres gays en la escuela o incluso en su familia. ‘Puto’ es la palabra que muchos hombres gays escuchan mientras son golpeados, algunas veces hasta la muerte, en los crímenes por homofobia que se cometen todos los días en América Latina. Lo que  es molesto, especialmente después de tragedias como la masacre de Orlando o cualquier otro crimen homofóbico, es leer a personas que se niegan a dejar de usarlo después de que tantos hombres gays han pedido, explícitamente, que lo hagan. Si hay un grupo de personas que dice: ‘Oye, me lastima cuando usas esta palabra’, ¿por qué no dejar de usarla? 

Que un término sea insultante o no para los homosexuales no es algo que les toque decidir a los heterosexuales. La intención no siempre es lo que cuenta y, si el grupo al que el grito alude originalmente se siente ofendido, el grito es ofensivo y nos podemos ahorrar las discusiones bizantinas.

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O bien, si, como dice Osorio, se trata de un "asunto de interpretación", sería maravilloso que la afición escuchara la interpretación de los homosexuales, cuya vida se ve directamente afectada por los prejuicios y las actitudes sociales que el término "puto" conlleva en un contexto de discriminación estructural