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Gatlin y el mundo se rindieron ante Bolt en su adiós

Azteca América | EFE Azteca América | EFE

06 de agosto de 2017, 09:25 hrs

Imagen, reuters.

Imagen: Reuters

La oportunidad de vencer al mejor velocista de todos los tiempos, precisamente en su despedida, era una golosina que ambicionaban media docena de atletas en Londres, pero principalmente dos estadounidenses: Christian Coleman, de 21 años, el hombre más veloz del año (9.82), y Gatlin, de 35.

La animadversión de los espectadores británicos hacia Gatlin alcanzará un grado superlativo porque, además, ha privado a Bolt de una despedida acorde con su altísimo rango.

Gatlin, que había derrotado ya a Coleman en el campeonato estadounidense, se la tenía guardada a Bolt, que en los Mundiales de Pekín 2015 le derrotó por una centésima y un año después por ocho en la final olímpica de Río.

El mejor crono en las semifinales fue para Coleman, lo cual le otorgó calle de favorito en la final, la cinco, relegando a Bolt a la cuatro, a su izquierda.

Los signos de debilidad que Bolt venía ofreciendo durante la temporada, incluso en Londres en la primera ronda, no hicieron sino redoblar el ardor de los pretendientes, tantas veces humillados por el gigante jamaicano.

La baja por lesión del canadiense André de Grasse, subcampeón olímpico de 200 y bronce en 100, parecía haber allanado definitivamente el camino de Bolt, cuyo único objetivo en Londres era cerrar invicto en grandes campeonatos un reinado de diez años.

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Un tropezón del rey en los tacos de salida, "los peores que conozco", dijo, y una marca inexpresiva de 10.07 en primera ronda pusieron, sin embargo, a soñar a los aspirantes, que ya echaban las cuentas de la lechera para administrar el botín de la victoria.

En la final tampoco anduvo fino en la salida: 183 milésimas. Concedió cinco centésimas a Gatlin y seis a Coleman, demasiado incluso para él, que llevaba una temporada renqueante.

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Bolt, que el próximo día 21 cumplirá 31 años, había sufrido varios contratiempos este año. Por ejemplo, la muerte en accidente de su gran amigo Germaine Mason, subcampeón olímpico de altura en 2008. Fue un duro golpe a la moral de Usain, que llegó, incluso, a dejar de entrenarse durante dos semanas. Sus eternos problemas de espalda presionaban por el lado físico.

Gatlin se quedó en Pekín 2015 a una sola centésima de vencerlo, y en la final olímpica de Río a 8, como en los Mundiales de Moscú 2013. En Londres tenía su última oportunidad de lavar su oscuro pasado y ha sabido aprovecharla.

Con el rostro serio, sin la luminoso sonrisa de otros tiempos, Bolt aún se quedó en la pista para ejecutar unas cuantas poses, el clásico arquero, y saludar al público con la bandera jamaicana en la mano.


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