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Descubren nivel de daño impactante en cerebro de Aaron Hernandez

Jimena Barragán Jimena Barragán

10 de noviembre de 2017, 11:10 hrs

 

Aaron hernandezImagen: Wikimedia Commons

Aaron Hernandez era un jugador de fútbol americano de 27 años que se suicidó en su celda, en la prisión de Souza Baranowski, en Shirley, Massachusetts, donde cumplía cadena perpetua por el asesinato de Odin Lloyd en junio de 2013

En septiembre, cinco meses después de su muerte, la neuropatóloga de la Universidad de Boston, Ann McKee, anunció que Hernandez sufría de encefalopatía traumática crónica severa. Una enfermedad degenerativa que es común en los jugadores retirados de la NFL.

Los hallazgos de la autopsia cerebral del exjugador de la NFL sorprendieron a la neuropatóloga McKee y a su equipo, quienes han examinado más de 100 cerebros de exjugadores de la NFL para el estudio de la enfermedad neurodegenerativa, formalmente llamada encefalopatía traumática crónica (ETC), y descubrieron que el caso de Hernandez es significativo.

"Este es el primer caso en que hemos visto ese tipo de daño en un individuo tan joven", dijo, y agregó que el tipo de daño cerebral observado generalmente se ve en alguien 20 años mayor.

Hernandez tenía 27 años cuando se ahorcó en la cárcel en abril. Se encontró que tenía etapa 3 de ETC. La 4 es la más severa.

Estudiaron 111 cerebros de exjugadores de la NFL y... ¡solo uno no tuvo daños!

McKee afirmó que no podía establecer una conexión entre la patología y su comportamiento. "No podemos conectar los puntos", dijo. Pero ella señaló que las partes de su cerebro más afectadas por la enfermedad incluían áreas que controlaban la memoria, el juicio y la emoción.

La patología se puede diagnosticar sólo después de la muerte. Se cree que es el resultado de un traumatismo craneal repetido. En el fútbol, esto puede ocurrir no solo por los golpes fuertes en la cabeza que provocan una conmoción cerebral, sino también por el repiqueteo repetido del cerebro dentro del cráneo que ocurre durante los tackleos y cuando cae al césped, según información de CNN.

No hay tratamiento o cura para la enfermedad.

McKee y su equipo se centraron solo en el diagnóstico, y decidieron no mirar el historial clínico de Hernandez ni hablar con su familia.

La doctora dijo que su cerebro era uno de los mejores y más intactos especímenes que su equipo había manejado alguna vez y que ella creía que contribuiría enormemente