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Taylor Swift rompió el silencio sobre el abuso sexual, pero no sobre el racismo

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14 de diciembre de 2017, 09:25 hrs

Imagen, efe

Parte de la polémica portada. Imagen: EFE. 

Cada año, la revista Time lanza su esperado número dedicado al Personaje del Año, pues desde hace décadas, su portada se engalana (o no) con la persona que fue capaz de robarse el foco a lo largo de 365 días. En esta ocasión, no fue sólo una persona, sino varias mujeres las que aparecieron en la edición especial: bajo el título de “The Silence Breakers”, Time rinde tributo a quienes denunciaron y combatieron los distintos casos de abuso sexual en esferas como la política, los negocios y el entretenimiento. 

Entre las figuras que aparecen en primer plano (la portada se desdobla para presentar a más mujeres) tenemos a Ashley Judd (la primera mujer de fama mundial que denunció a Harvey Weinstein) y Susan Fowler (quien denunció la misoginia existente dentro de Uber). Justo al lado de ambas, aparece la cantante Taylor Swift

En cuanto se reveló que Swift aparecería en la primera página de la portada, de inmediato apareció la polémica. Primero, porque desplazó a gente como Rose McGowan (quien fue la primera en enfrentarse de manera legal y pública contra Weinstein, además de ayudar a otras mujeres a hacer lo mismo), Alyssa Milano (otra de las voces más enérgicas contra el productor y otros personajes de la industria) o Kesha (quien enfrentó a su manager, responsable de abusar de ella).  

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Segundo, porque mucha gente la considera simplemente una artista que aprovecha cualquier asunto para mantenerse en el ojo público. Sin embargo, hay otras voces que señalan eso como un prejuicio, ya que Swift enfrentó un juicio contra el DJ de radio David Mueller, quien la tocó inapropiadamente durante una sesión de fotos en 2013. Swift denunció a Mueller primero con sus jefes directos, quienes lo despidieron, para luego presentar una denuncia formal en la corte, donde fue atacada, humillada y expuesta públicamente por el demandado. 

A esto hay que añadir que la cantante también se pronunció contra Kanye West, aunque no de manera explícita, pero todos sabíamos a quién se refería en el discurso que lanzó durante la entrega de los Grammys 2016, donde dijo: “a todas las mujeres jóvenes allá afuera: habrá gente a lo largo del camino que trate de menospreciar su éxito o tomar crédito de sus logros o fama”. 

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Sin embargo, la tercera crítica que se la hecho a Swift, es que su comportamiento no suele resultar congruente con el de una “silence breaker”, pues es conocida su ambigüedad al momento de criticar las acciones del presidente Trump (uno de los tantos hombres acusados de violencia sexual) o de posicionarse respecto a sus seguidores supremacistas blancos, quienes la consideran una diosa aria. De hecho, Taylor intentó demandar a la escritora Meghan Herning, quien trabaja para el blog PopFront, por escribir acerca de este grupo de fans supremacistas. 

Cabe señalar que este comportamiento no se ha limitado al tema de los supremacistas (que también ha tratado de silenciar en otros medios), sino incluso amenazó a periodistas que señalaban su “apatía política” o se “burlaban” de su relación con Tom Hiddleston. Por ello, varias personas la señalan, más que como una “silence breaker”, como una persona que justamente vive de silenciar a otras personas o mantiene su imagen limpia al no posicionarse respecto a temas complejos con tal de no perder fans. Que cada quien haga su propio juicio.