SECCIONES DEEntretenimiento

Cómo Meghan Markle rompió las reglas y conquistó a la realeza

Azteca América Azteca América

16 de mayo de 2018, 18:20 hrs

Imagen, reuters

La pareja real fotografiada en uno de los eventos previos a la boda real. Imagen: Reuters. 

Plebeya. Mestiza. Actriz. Divorciada. Todas y cada una de estas palabras solían ser un tabú en la corona inglesa, sin embargo, una mujer fue capaz de romper con todos estos sesgos establecidos por las estrictas reglas de Buckingham. ¿Su nombre? Meghan Markle

La exprotagonista de la serie Suits formará parte de la realeza británica el próximo 19 de mayo cuando, con el castillo de Windsor como espectacular escenario, contraiga nupcias con el Príncipe Harry, hijo menor del matrimonio que conformaran Carlos, Príncipe de Gales, y la Princesa Diana, fallecida en un terrible accidente hace más de 20 años. 

¿Cuáles fueron las claves para que Meghan y Harry vivan una historia de amor de cuento de hadas sin la intervención negativa de los poderes del Palacio de Buckingham? Aquí te las decimos. 

El efecto Kate Middleton 

Corría el 2013 cuando el Príncipe William, hermano mayor de Harry, contrajo matrimonio con Kate Middleton con bastante polémica, pues el origen de Kate se encontraba entre lo que la corona suele etiquetar como “plebeyos”, es decir, las personas sin ningún linaje real. Luego de cinco años de matrimonio y tres hijos, Middleton ha demostrado que los títulos nobiliarios nada tienen que ver con tener un matrimonio funcional y estable, razón por la cual la condición también plebeya Markle fue recibida con mucho menos reticencia por parte de los monarcas ingleses. 

La discreción 

Uno de los elementos más importantes para que el noviazgo se convirtiera en matrimonio es la manera en que Harry y Meghan llevaron su relación: totalmente ajena a la opinión pública. Hoy se sabe que se conocieron hace un año con ocho meses, gracias al interés que Markle despertó en el Príncipe, un fanático de Suits, la serie protagonizada por la antigua estrella de tv. Ambos juran que fue amor a primera vista, así que rápidamente tuvieron que idear varios planes para no caer en garras de la prensa. Por unos meses lograron mantener el romance a puerta cerrada, gracias a viajes relámpago, encuentros “casuales” y la complicidad de sus allegados. Fue hasta diciembre de aquel año que los rumores eran insostenibles, así que decidieron realizar su primera aparición pública en un evento de la realeza.  

La simpatía de William 

Una vez destapado el romance, la prensa comenzó a asediar de manera desesperada a la nueva novia de Harry. Fue tal el acoso, que el mayor de los hijos de Diana y Carlos tuvo que intervenir. El Príncipe William lanzó un comunicado de prensa donde pidió dejar en paz a la pareja de su hermano, pues “su vida no es un juego, es suya y debe respetarse”. Esto no hace más que confirmar lo que ya se sabe: Meghan lleva una relación bastante agradable con el ahora Duque de Cambridge, quien será padrino de la próxima boda y el primero en ver a Markle en vestido de novia. 

La estela de Lady Di

El hecho de que la Reina de Inglaterra, Isabel II, no haya puesto el grito en el cielo con asuntos como el mestizaje, el divorcio o la afiliación al showbiz de Meghan se debe a un simple y contundente hecho: la dueña de la corona quiere evitar a toda costa una nueva polémica como la suscitada con Lady Di, cuya muerte muchos achacan a la persecución que hizo en su contra la corona británica cuando se divorció del Príncipe Carlos. Según allegados a la realeza, la Reina no ha querido entrar en polémica alguna para no seguir alimentando todo aquello que se dice en su contra desde el fallecimiento de Diana, cuya figura sigue resultando muy poderosa para sus nietos (el anillo que Harry entregó a Markle lleva un par de diamantes que pertenecieron a un broche de su madre). Con este gesto, la máxima figura de la realeza propone un pacto de paz y, quizá, hasta acepta de manera discreta un cambio en los viejos dogmas de la corona. Si lo último es verdad o no, lo importante es que el fin de semana tendremos nuevos Duques de Sussex, quienes podrían representar el inicio de una transformación al interior de Buckingham.