Durante miles de años, el ser humano ha practicado las muertes rituales de una o varias personas en señal de homenaje a un dios o de expiación por alguna falta; en otras palabras, el objetivo consistía en apaciguar a las deidades u obtener sus favores.
Numerosas culturas antiguas han realizado esta clase de sacrificios, desde los habitantes de Roma y Cartago, hasta las culturas mesoamericanas precolombinas como los mayas y los aztecas.
No obstante, hoy en día los sacrificios humanos siguen siendo vigentes en algunas culturas al rededor del mundo, tal es el caso de la tribu Muti en África, así como en Tanzania, donde también se ofrece la muerte de personas albinas para obtener buena suerte para la comunidad. Los indios Aymara en Perú y los Sati en la India también llevan a cabo estas muertes de carácter ritual.
Una versión de los sacrificios humanos en la modernidad, son los llamados asesinatos rituales, muy utilizados en cultos satánicos, donde se busca infringir a la víctima el mayor dolor posible antes de cometer el asesinato.