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Líder de ISIS Abu Bakr al Bagdadi, ¿vivo o muerto?

Azteca América / EFE Azteca América / EFE

12 de julio de 2017, 11:25 hrs

Bagdadi

Imagen: Reuters

El líder del grupo terrorista Estado Islámico (EI), Abu Bakr al Bagdadi, fue dado por muerto, otra vez, ayer. En este caso, por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, después de que su fallecimiento haya sido anunciado en numerosas ocasiones en Siria e Irak.

La ONG, con sede en el Reino Unido pero con activistas sobre el terreno, ha corroborado la muerte de Al Bagdadi, pero no ha precisado cómo se produjo ni la fecha.

Al Bagdadi pasó los últimos tres meses en un pueblo del este de la provincia nororiental siria de Deir al Zur, en la frontera con Irak, según el Observatorio, que ha citado a "cabecillas de primera y segunda fila del EI", originarios de esta región.

No es la primera vez que se dice que Al Bagdadi está muerto o herido en Siria o Irak

El pasado 16 de junio, el Ministerio ruso de Defensa afirmó que Al Bagdadi podría haber muerto el 28 de mayo en un bombardeo de la aviación rusa al sur de la ciudad de Al Raqa, bastión de los extremistas en Siria, lo que hasta ahora ninguna otra fuente ha confirmado.

La "última prueba de vida" del líder del EI se difundió en noviembre pasado cuando la organización publicó un supuesto mensaje de audio con su voz para arengar a sus seguidores, aunque su autenticidad no pudo ser verificada.

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Ese mes, el gobernador de la provincia iraquí de Nínive, Nofal Hamadi al Sultan, dijo que Al Bagdadi había huido de Mosul, feudo del EI en Irak, sin precisar su destino.

Ambicioso y cruel sin límites, Al Bagdadi ha mantenido en jaque a los Estados de la región y a la perpleja comunidad internacional.

Nacido en la localidad iraquí de Samarra, en 1971, Ibrahim Awad Ibrahim Ali al Badri al Samarrai -su verdadero nombre- tiene estudios universitarios y ejerció como imán durante años, antes de unirse a la resistencia armada contra la ocupación estadounidense de Irak en 2003.

Lo hizo bajo el paraguas del grupo terrorista liderado por Abu Musab al Zarqaui, "Tauhid ua Yihad" (Monoteísmo y Guerra Santa), que en octubre de 2004 se convertiría en la filial de Al Qaeda en Irak bajo el nombre de "Seguidores de Al Qaeda y la Guerra Santa en Mesopotamia".

En ese periodo, fue, según algunas versiones, detenido y encerrado cuatro años en el campo de prisioneros de Bucca, administrado por Estados Unidos, antes de reengancharse de nuevo a la lucha yihadista.

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Ibrahim, el antiguo orador, también conocido como Abu Duaa, optaría finalmente por el alias de Abu Bakr al Bagdadi al Huseini al Quraishi, con el que pretende identificarse con Abu Bakr, primer califa tras la muerte de Mahoma y con la tribu de este último, los Al Quraishi.

Ya con este pseudónimo, el 16 de mayo de 2010, cuatro años después de la muerte de Al Zarqaui y un mes tras el asesinato del entonces dirigente de la filial de Al Qaeda en Irak, Abu Omar al Bagdadi, Abu Bakr dio su penúltimo paso de gigante convirtiéndose en el líder del grupo, que en octubre de 2006 se había rebautizado como el "Estado Islámico de Irak" (EII).

A la cabeza del EII, su ambición entró en conflicto con la del heredero de Osama Bin Laden al frente de Al Qaeda, el egipcio Ayman al Zawahiri, a quien Al Bagdadi llegó a tachar de "pacifista".

La ruptura entre ambos se escenificó en abril de 2013, cuando Al Bagdadi anunció la unión de su grupo en Irak con la filial de Al Qaeda en Siria (el Frente al Nusra) en una agrupación común denominada "Estado Islámico de Irak y del Levante".

Esta decisión, desautorizada por Al Zawahiri, desembocó en su total desvinculación del grupo matriz y en el comienzo de enfrentamientos con Al Nusra y otras facciones rebeldes sirias, en enero de 2014.

Pero su ruptura con la cúpula de Al Qaeda no sería más que el jalón previo para culminar su proyecto: proclamar el califato islámico, abolido oficialmente por Turquía en 1926, del que se autotitula "califa" desde el 29 de junio de 2014.

Días después, coincidiendo con el arranque del mes sagrado de ramadán, protagonizó su primera y única aparición en público, para marcar la nueva fase de su lucha.

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Vestido de negro, pronunció la homilía del viernes y dirigió la oración en la gran mezquita de Mosul, que había caído en manos de sus combatientes el 10 de junio anterior.

El anuncio de su supuesta muerte coincide con el retroceso del EI en Siria e Irak, donde ayer las autoridades iraquíes proclamaron la liberación de Mosul. Sin embargo,  el Pentágono aseguró ayer que no podía confirmar la muerte de Bagdadi. "No tenemos información que corrobore las últimas informaciones sobre la muerte de Abu Bakr Al Bagdadi", aseguró a Efe una fuente del Departamento de Defensa.

El jefe de la misión estadounidense contra el EI, el teniente general Stephen Townsend, aseguró en rueda de prensa desde Bagdad que no sabe si Al Bagdadi está vivo o muerto y en todo caso eso significaría que hay otros altos mandos dirigiendo la organización y no cambiaría los planes de combate contra el grupo yihadista.

"No tenemos razones para creer que este vivo (...) Tampoco tenemos pruebas de que esté muerto", aseguró Townsend, quien en todo caso afirmó que si el jefe del EI lo estuviera "mucho mejor".

La falta de confirmación por parte del Pentágono se da después de que ayer el presidente estadounidense, Donald Trump, publicara un tuit en que aseguraba: "Gran victoria contra el EI", sin especificar a si se refería a la liberación de Mosul (Irak), dada por finalizada este lunes o a otro asunto.

Townsend dijo hoy que recibió información de que Al Bagdadi no había muerto en el ataque ruso, como creía Moscú.