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El secuestro de un niño que podría dividir una religión

Bárbara Pérez Curiel | @bpcuriel Bárbara Pérez Curiel | @bpcuriel

14 de julio de 2017, 15:33 hrs

Panchen lamaImagen: Depositphotos

Hace 20 años, el Gobierno chino secuestró a un niño llamado Gedhun Chökyi Nyima. Hace dos años, después de décadas de silencio, anunció que éste vivía "una vida normal y no quería ser molestado". Este secuestro podría dividir el budismo tibetano después de la muerte del Dalai Lama.

Budismo tibetano

El Tíbet es una gran región entre China e India a la cual llegó el budismo en el siglo VII. El líder espiritual del budismo tibetano es el Dalai Lama, quien, según la creencia, es la reencarnación de la deidad Avalokitesvara, una emanación de Buda, y cuando muere su conciencia tarda 49 días en reencarnar en un niño. 

A ese niño lo elige la segunda autoridad religiosa más importante del Tíbet: el Panchen Lama.

El Dalai Lama actual, Tenzin Gyatso, nació en el seno de una familia campesina en Amdo, Tibet, (ahora parte de China) y fue entronado como Dalai Lama a los cinco años, en 1940. Ahora tiene 81 años y es lógico suponer que el Panchen Lama deberá ejercer relativamente pronto la función que ha sido la razón de su vida.

El problema es que lo único que se sabe del niño elegido es que, según el Gobierno chino, "vive una vida normal y no quiere ser molestado". Gedhun Choekyi Nyima no era cualquier niño; fue nombrado Panchen Lama a los seis años por el Dalai Lama desde el exilio.

El Conflicto entre el Tíbet y China

En 1949 Mao Tse-tung, al frente del Partido Comunista, venció al Gobierno de Xian Kai-shek y proclamó la República Popular de China. El mismo año, invadió el Tíbet, región que, de facto se había mantenido independiente, aunque China lo consideraba como una región más de su territorio. 

Antes de la invasión, China había buscado la colaboración del Dalai Lama para luchar contra los fieles a Kai-shek en la región, pero no lo consiguió. Sin embargo, tras su triunfo, Mao envió al Ejército de Liberación Popular de China a terminar con lo que quedaba de las fuerzas de Kai-shek.

En 1951, China obligó al Tíbet a firmar el Acuerdo de los Diecisiete Puntos para la Liberación Pacífica del Tíbet. Esta imposición implicó la renuncia a las aspiraciones de independencia y la aceptación de su pertenencia al territorio chino. Por su parte, China se comprometió a respetar el sistema político del Tíbet, liderado por el Dalai Lama. 

Así comenzó una política de confiscación de bienes de monasterios budistas y eliminación de la identidad nacional que provocó el levantamiento de Litang en 1956, el cual fue duramente reprimido por el Gobierno chino y terminó en el exilio del Dalai Lama y decenas de miles de tibetanos en 1959. El Dalai Lama se instaló junto con sus ministros en Dharamsala, al norte de la India, y renunció al Acuerdo de los Diecisiete Puntos. Desde ese entonces, el poder tibetano se encuentra en el exilio.

Dalai

El Dalai Lama, líder espiritual tibetano, saliendo de una conferencia de prensa en Londonderry, Irlanda del Norte, el 11 de septiembre de 2017. Imagen: Reuters

Een 1995, seis meses después de haber secuestrado a Gedhun Chökyi, el Gobierno chino designó a su propio Panchen Lama: un niño llamado Gyaincain Norbu, hijo de un miembro del Partido Comunista chino y mediante el cual podría designar a un nuevo Dalai Lama que comparta su postura en el conflicto.

Mientras tanto en el Tíbet, el Gobierno chino implementó un programa de reeducación de los tibetanos que implica hacerlos renunciar a las ideas independentistas, reconocer que el Tíbet es una parte más de China, rechazar al Dalai Lama y reconocer al Panchen Lama nombrado por los chinos. 

La ocupación busca eliminar los rasgos  identitarios nacionales del Tíbet, entre ellos su religión y lenguaje. Los monasterios están controlados por el Gobierno y los opositores al régimen chinos son brutalmente reprimidos y torturados. Una sexta parte de la población del Tíbet ha muerto debido a este conflicto.

La política de ocupación ha resultado en que actualmente la mayoría de la población en la región sea china y no tibetana. Muchas mujeres tibetanas han sido sometidas a abortos y esterilizaciones forzadas.

El partido gobernante en China considera al líder del budismo tibetano un separatista peligroso; sin embargo, el Dalai Lama aboga desde hace años por "el camino intermedio", el cual conlleva la renuncia a la independencia a cambió de una resolución pacífica del conflicto: "una autonomía para el Tíbet dentro del Estado chino que proteja los derechos religiosos e individuales de la población".

Gyaltsen vive en Pekín y rara vez visita el Tíbet. De acuerdo con la organización Free Tibet, los tibetanos se refieren a él como el "Panchen Zuma", es decir, "Panchen falso" y temen que el budismo tibetano termine dividido a causa de la designación de un Dalai Lama por parte del Gobierno chino y de otro por parte de los exiliados.

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