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La fórmula es mejor que la lactancia materna... ¿verdad o puro marketing?

Azteca América Azteca América

17 de julio de 2017, 15:41 hrs

amamantar

Con información de The Washington Post

En los últimos años, las mujeres estadounidenses han optado por no amamantar a sus bebés, una situación que puso a pensar a Kimberly Seals Allers sobre las razones por las cuales tantas madres han tomado esa decisión.

Las posibles razones que pasaban por la mente de Allers para entender esta situación eran: “Quizás porque había sido dada de alta del hospital con una bolsa de regalo llena de compuestos lácteos”,  “Porque un pediatra la animó a complementar la lactancia materna con eso”, “Porque cuestionaba la capacidad de su cuerpo para producir suficiente leche para su hijo”.

En su libro “The Big Letdown” (El gran fraude), el cual se sustenta de varias investigaciones, Allers afirma que esas posibles razones eran sudas creadas "por la industria de la fórmula de lactancia artificial. Una táctica de marketing muy efectiva”.

Allers asegura que las compañías de fórmulas lácteas viven de convencer a las mujeres de que no son capaces de hacer una de sus funciones corporales más básicas y es por eso que invierten “millones de dólares en marketing destinados a las mujeres, los médicos, hospitales, científicos y políticos para acabar con la lactancia materna".

Allers reconoce que amamantar no es una tarea fácil, pues las mujeres necesitan apoyo, educación y estímulo para lograrlo. Sin embargo, en lugar de ver la lactancia materna como un desafío que lograr, las mujeres reciben una botella de formula y "Les dicen que se rindan y que no se sientan mal”.

Por su color, Allers no se considera una cara visible dentro del debate de la lactancia, es por eso que participa en comunidades de color para transformar la idea de que la lactancia materna es un mensaje de empoderamiento.

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A pesar de que su libro cita la investigación de que solo el cinco por ciento de las mujeres son incapaces de producir suficiente leche, muchas mujeres creen que necesitan complementar u optar por la fórmula para alimentar a sus bebés, debido a que se ha dado “un mensaje de que no debemos confiar en nuestros cuerpos para hacer lo que saben hacer”. 

En otras palabras, Allers asegura que todo ese “marketing” sugestiona a nuestro cuerpo: “Nadie se despierta y se preocupa por si sus riñones dejarán de funcionar. Cuando se trata de la lactancia, las mujeres dudan. Es el mensaje que recibimos cuando nos dan una bolsa de fórmula "por si acaso". La semilla de la duda se coloca en nuestra mente”.

La conclusión de Allers es que “Las compañías de compuestos lácteos infantiles… ganan demasiado dinero comercializando un producto sustituto gracias a la duda de las propias mujeres.”