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Así acabó esta ciudad con las marchas neonazis

Jimena Barragán Jimena Barragán

18 de agosto de 2017, 14:11 hrs

Las muestras de violencia e intolerancia racial siempre han existido y los grupos que concuerdan con estos ideales buscan expresar y divulgar sus pensamientos en todo el mundo. Así sucedió en Wunsiedel, una ciudad alemana que se había convertido en un símbolo de expresión racista

Esta ciudad alemana se transformó en uno de los íconos para los grupos neonazis debido a que en este lugar se encuentran los restos de Rudolf Hess, militar, político alemán y uno de los símbolos de la Alemania nazi

Cada año, en la fecha en la cual se conmemora el cumpleaños de Hess, cientos de fanáticos desfilaban en la ciudad con las cabezas rapadas para conmemorar a su ídolo.

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Sin embrago, alguien tuvo una idea brillante para alejar de una vez por todas a los neonazis de la ciudad. En el año 2009 la organización Rechts gegen Rechts (Derecho contra la derecha) decidió donar diez euros por cada metro que los neonazis recorrieran durante sus marchas del 26 de abril, con el fin de donar los fondos reunidos a la lucha en contra de las organizaciones racistas. 

En ese año 200 extremistas "contribuyeron" con instituciones que luchan contra ellos mismos. Sus desfiles llenos de odio estaban financiando a sus enemigos. 

Mágico, ¿no?

Los demás pobladores de la ciudad agradecieron con carteles a los neonazis por sus contribuciones a la sociedad. 

"Nazis contra Nazis", decían los carteles que pobladores de Wunsiedel pusieron a lo largo de la ciudad. 

Al poco tiempo, los supremacistas habían dejado de caminar por las calles de Wunsiedel, según consignó The Washington Post.


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