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El perdón de Trump a Joe Arpaio, su último guiño al racismo

Azteca América Azteca América

27 de agosto de 2017, 16:26 hrs

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Donald Trump, escucha a Joe Arpaio, el Sheriff del condado de Maricopa, a los periodistas antes de una manifestación de la campaña en Marshalltown. Imagen: Reuters.

Hace unas semanas, un iracundo grupo de nacionalistas blancos tomó por asalto las calles de Charlottesville, en una supuesta “protesta pacífica”, que sólo sirvió para reavivar la llama del racismo con tufo nazi. Ante la urgencia de la situación, todo mundo esperaba que el presidente Trump se pronunciara de manera enérgica contra estos hechos. Sin embargo, la respuesta (además de tardía) resultó ambigua: si bien señaló que toda muestra de odio debe ser condenada, aclaró que tenían que verse “ambos lados” de este asunto, pues señaló que los extremistas de izquierda tenían también culpa de lo ocurrido.

La acción del otrora empresario resultó sumamente criticada, pues varios expertos lo consideraron un espaldarazo al ala radical de la derecha estadounidense, agrado tal que hace unos cuantos días, la misma ONU, a través del Comité para laEliminación de la Discriminación Racial, criticó al presidente de los EstadosUnidos, pues calificó sus palabras como débiles ante “el enfrentamiento que se debe hacer a la proliferación de manifestaciones racistas”.

 

A pesar de esta advertencia, Trump vuelve al ojo del huracán (mientras enfrenta el impacto de Harvey en Texas) al otorgar indulto al exsheriff Joe Arpaio, policía quedesde 1992 es considerado el rostro del racismo contra los migrantes, sobretodo aquellos de origen latinoamericano.

Curiosamente, Arpaio fue retirado del cargo de sheriff del condado de Maricopa, Arizona el mismo día que Donald Trump ganó la silla presidencial. El malogrado alguacil llevaba 24 años en el cargo, luego de reelegirse hasta en cinco ocasiones, gracias a que se asumió como el “sheriff más duro del país”. Sus métodos fueron cuestionados tanto por organizaciones civiles como por el Departamento deJusticia, quien lo acusó de discriminación racial en 2013.

 

Y es que el nacido en Springfield, Massachusetts, se encargó de realizar acciones como redadas agresivas para detener a migrantes latinos sin papeles, para luego hacinarlos en carpas de los tiempos de la guerra de Corea, en un complejo conocido como Tent City, en el que las temperaturas alcanzaban hasta los 40 grados en verano. También causó controversia al separar familias durante el encarcelamiento, pues enviaba a sus miembros a distintos lugares geográficos, mientras los obligaba a llevar ropa interior rosa.

Otra de las razones por las que el apellido Arpaio resonó en todo el mundo, fue su investigación acerca del lugar de nacimiento del entonces presidente BarackObama, donde insistía en que el acta presentada por el demócrata era falsa.Este argumento de deslegitimación sería también usado por (ni más ni menos)Trump durante sus críticas a Obama, con lo cual empezaría una relación estrecha entre Donald y Joe. De hecho este último se convirtió en uno de los más fervientes impulsores de la campaña presidencial trumpista, a grado tal que muchas de sus ideas migratorias fueron rescatadas por el candidato republicano.

 

En varias ocasiones Donald Trump ha señalado a Joe Arpaio como un ciudadano ejemplar que vela por los intereses del país, un personaje admirable, prácticamente un héroe, a pesar de que sobre él pesan distintas acusaciones de discriminación a todos niveles. La acción del indulto coloca a Trump al borde de otra crisis política, pues vuelve a mostrar su cariz racista y de ultra derecha, mismo que cada vez más se asemeja a una capucha blanca.