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La razón detrás del aumento en ataques de pitones gigantes

Azteca América Azteca América

10 de octubre de 2017, 16:02 hrs


Hace exactamente dos décadas, las pantallas de cine se llenaron de terror a las grandes serpientes con el estreno de Anaconda, filme que narraba la historia de un grupo de misioneros en el Amazonas, que de pronto se veían enfrentados a un reptil de tamaño descomunal.

Pero como suele ocurrir, la realidad rebasó a la ficción, pues desde hace unos cuantos años, varios poblados de Indonesia se han visto atacados por la especie conocida como Pitón Reticulada, una de las serpientes más grandes registradas en la historia.

Y para muestra, un botón: el pasado sábado, mientras patrullaba una plantación de palma de aceite, el vigilante Robert Nababan fue atacado por una “pitón de 7.8 metros de longitud, era realmente enorme”, declaró el jefe de la policía local a la agencia noticiosa AFP.

Nababan, de 37 años de edad, trató de capturar a la serpiente con una bolsa hecha de yute para protegerse, sin embargo, el animal consiguió liberarse y morderle el brazo izquierdo, mismo que casi le cercena. Ante los gritos de dolor del vigilante, un colega suyo, acompañado por varios aldeanos, lograron someter a la pitón hasta matarla. Cabe recordar que en marzo de este año, otro ciudadano indonesio fue encontrado muerto en el vientre de una pitón de siete metros, quien lo engulló cerca de otra plantación de aceite de palma.

El hecho de que los ataques de pitones sucedan en plantaciones de aceite de palma no es una funesta coincidencia, sino justo una consecuencia de la salvaje deforestación provocada en el país para conseguir dicho aceite, mismo que se utiliza en la industria alimenticia, sobre todo el ramo de los postres y chocolates, como el caso de Nutella, una de las marcas más populares del mundo.

Como la producción de aceite de palma resulta sumamente lucrativa, un sinfín de empresas se han lanzado industrializar la zona, lo que ha provocado deforestación a gran escala, misma que ha colocado a Indonesia frente a una crisis ambiental sumamente fuerte, porque ha modificado los ecosistemas y el movimiento de especies a nuevos lugares. Ejemplo: las ratas son grandes consumidoras de la planta que otorga el aceite de palma, mientras que serpientes como las pitones reticuladas son depredadoras de las ratas. Al moverse los roedores, también lo hacen los reptiles gigantes. Al respecto, el científico Doug Boucher, “las serpientes no vienen a atacarnos directamente, sino que buscan la forma de sobrevivir. No es que quieran devorarnos, sino que no esperan encontrar gente en un ambiente totalmente creado, de ahí su reacción”.  Una consecuencia más de nuestro maltrato al medio ambiente.