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¿En cuánto tiempo se extinguirá la raza humana?

Israel Pompa-Alcalá Israel Pompa-Alcalá

28 de octubre de 2017, 14:33 hrs

raza humana

Imagen: Depositphotos

Desastres naturales. Amenazas nucleares. Desigualdad social. Hambrunas. Asesinatos en masa. Crisis ambientales. Todos estos problemas (y unos cuántos más) nos han colocado ante una pregunta obligada: ¿cuánto tiempo de vida le resta a la humanidad? Y es que cada día parece que enfrentamos una nueva crisis o que nos encontramos al borde de un abismo, ya sea en términos humanitarios, armamentísticos o monetarios. 

Ante la urgencia de este cuestionamiento, la comunidad científica ha tratado de formular una respuesta basada en datos y estimaciones comprobables. La primera de ellas (y una de las más interesantes) es la concebida por el astrofísico de la Universidad de Princeton J. Richard Gott, quien ha desarrollado un método a partir del modelo heliocéntrico de Nicolás Copérnico. 

Para entenderlo, habrá que hacer un pequeño repaso por la idea del pensador prusiano. Copérnico afirmó a partir de la idea heliocéntrica, que la Tierra no era el centro del Sistema Solar, sino el Sol, lo cual significó un cambio radical en el pensamiento humano. Amparados en ese mismo modelo, otros científicos descubrieron otras cosas respecto al cosmos y su relación con nosotros, como que el Sistema Solar está lejos del centro de la Vía Láctea o que está última sólo es una pequeña parte de la vastedad del universo. 

Gott, durante un viaje al muro de Berlín en 1969, tuvo una revelación: ¿qué pasaría si este principio no se aplicara en términos espaciales (es decir, de ubicación) sino temporales? La idea vino porque existía mucha gente que se preguntaba cuánto tiempo podría mantenerse en pie el infame muro que dividía Alemania. Con esta curiosidad en mente, elaboró una tabla del tiempo, donde el punto inicial sería el año del levantamiento del muro (1961) y el punto final la incógnita a despejar. 

Richard Gott, con la idea heliocéntrica de que él no resultaba importante en la historia del muro, sino un mero testigo de ella, trato de colocarse en un punto al azar entre el levantamiento y la caída del muro, lo cual le ayudaría a calcular cuánto tiempo podría pasar para que este fuera demolido.  Cuando el astrofísico visitó esta parte de Berlín, sólo llevaba edificado 8 años, por lo cual decidió partir su línea del tiempo en cuatro pedazos de tiempo iguales, lo cual haría deducir que el Muro de Berlín se caería en 24 años más, es decir, 1993 (el primer período de 8 años ya había sido recorrido, así que restaban otros tres, lo cual da 3 x 8 = 24, esto es: 1969 + 24 = 1993). 

¿La raza es un invento de la sociedad?

Ahora bien, Gott determinó que eso es lo que pasaría si él estuviera justo al inicio del segundo período (como su presencia es azarosa e insignificante según el modelo heliocéntrico, la única lógica es que él se ubicara en algún punto entre los bloques número 2 y 3), pero si él realmente estuviera colocado al final del tercer período, el tiempo se reduciría, pues los 8 años calculados por bloque no serían una cuarta parte, sino un tercio, por lo cual el tiempo se reduciría a sólo 2.66 años por bloque, lo cual da como resultado que la caída del Muro ocurriera en 1971. Es así como obtuvo que el cálculo que el Muro de Berlín sería derribado entre 1971 y 1993. La caída del mismo se dio en 1989, es decir, dentro del rango calculado por Gott.

Este modelo, aplicado al inicio de la civilización humana (ocurrido hace 200,000 años, aunque algunos paleontólogos han debatido al respecto), nos da como resultado el siguiente rango de tiempo: el fin de la humanidad ocurrirá entre 5,100 y 7.8 millones de años a partir de ahora. Si bien esto suena optimista, realmente se trata de un cálculo basado simplemente en una cuestión temporal, no contextual, pues la actividad humana ha empujado las crisis descritas al inicio de este texto, mismas que acortan nuestro tiempo de vida. 

Según el Reloj del Apocalipsis (reloj simbólico creado hace 70 años, luego del bombardeo atómico de Estados Unidos sobre Japón y avalado por un panel de expertos que incluye 19 Premios Nobel), indica que, en una escala de tiempo de 24 horas, nosotros nos encontramos colocados a las 23:57, es decir, a tres minutos del Juicio Final. Este cálculo se realiza a partir del impacto que el humano ha dejado sobre la tierra, sea potencial o que ya esté transcurriendo. 

Por su parte, Stephen Hawking, el más famoso y respetado astrofísico de los últimos tiempos, señala que la humanidad sólo tiene 100 años para realizar una conquista espacial, o la falta de recursos en la Tierra hará que la especie se extinga. El propio Richard Gott comulga con la idea, pues si bien su modelo demuestra que tenemos un período de vida mucho más extenso, el mismo considera que los recursos y la violencia ejercida sobre nuestro planeta, nos deja apenas un espacio de 48 a 56 años para explorar otras posibilidades de vida, porque nuestro planeta no soportaría más que eso bajo las condiciones actuales en las que vivimos. 

A eso hay que sumar la latente posibilidad de una guerra nuclear, la privatización de recursos como el agua o el oxígeno, la cada vez más tensa situación racial/étnica en el mundo, las luchas de corte religioso, etcétera. 

Si bien las respuestas son variables y los modelos de cálculo sumamente distintos, una cosa es clara: este es el momento de cambiar las cosas o nos enfrentaremos a un apocalipsis que no ocurrirá de un solo golpe instantáneo, sino que se tratará de un proceso cansino y desgastante, aterrador y exasperante. Antes de salir a buscar a otros planetas, aún tenemos unos cuantos minutos o años para resolver nuestra vida en este. Aún no es demasiado tarde. Ojalá recapacitemos a tiempo, porque no existe nada peor que un demasiado tarde.