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Suprema Corte por determinar si se requerirá una orden para rastrear a alguien por su móvil

Azteca América Azteca América

24 de noviembre de 2017, 18:42 hrs

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Imagen de Archivo: Pixabay

Muchas veces al año, los departamentos de policía de la nación obtienen registros de las compañías telefónicas que les permiten rastrear los movimientos de los ciudadanos.

Sin embargo, el Tribunal Supremo de Estados Unidos considerará si el acceso a esos datos deberá requerir una orden de registro emitida por un juez.

La pregunta llega en un momento en que los teléfonos celulares son casi omnipresentes: el 95 por ciento de los estadounidenses ahora posee uno.

El caso se ha presentado por la situación de un hombre de Michigan, Timothy Carpenter, que fue condenado por robar una cadena de tiendas Radio Shack y T-Mobile después de que agentes del FBI usaron registros telefónicos de tres meses para mostrar que se encontraba cerca de los lugares donde se cometieron los crímenes.

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El inculpado sostiene que debido a que el FBI no obtuvo una orden de allanamiento, esa evidencia, junto con su condena, debe ser descartada.

Cuando se utiliza un teléfono celular para llamadas o mensajes de texto, la señal llega a una antena cercana para conectarse con la red telefónica. A medida que el usuario viaja, la llamada se transfiere a las torres sucesivas, y las compañías de teléfonos celulares mantienen registros de los números de teléfono enrutados a través de cada torre para clasificar cargos como roaming.

Carpenter perdió en los tribunales inferiores, ya que se que dictaminó que no era necesaria una orden de registro porque los clientes no esperan que sus registros sean privados. Para esta decisión se basaron en un estatuto de la Corte Suprema de hace 38 años, según la cual los clientes de los teléfonos no esperan que los números que marcan permanezcan privados, porque la compañía telefónica usa esa información para la facturación.

Pero los abogados de Carpenter dicen que el razonamiento es demasiado antiguo, cuando los teléfonos estaban conectados a una pared y que no debería aplicarse en la era digital. Según ellos, obtener información sobre ubicaciones de torres de telefonía móvil permite a la policía descubrir mucho más.

En cuanto a que si los clientes esperan que los datos sean privados, "no se puede decir que los propietarios de teléfonos celulares revelen intencionalmente sus movimientos minuto a minuto", dicen los abogados. Usar un teléfono celular "no debe otorgar licencias de vigilancia total de la vida de una persona".

Pero el Departamento de Justicia insta al tribunal a mantener la condena de Carpenter y dictaminar que no se requiere una orden. "Los usuarios de teléfonos celulares revelan voluntariamente a sus proveedores información sobre su proximidad a las torres celulares para que los proveedores puedan conectarse a sus llamadas", dice el escrito legal de la administración Trump.

"Los usuarios no pueden esperar razonablemente que los proveedores no revelen esa información comercial al gobierno".

En los últimos años, los jueces han demostrado su voluntad de extender las leyes de privacidad en la era digital. El Tribunal Supremo ha dictaminado que la policía necesita órdenes para buscar los contenidos de los teléfonos inteligentes o para conectar un dispositivo de seguimiento GPS a un automóvil. El tribunal decidirá el caso a fines de junio.

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