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James Fallon, el científico que descubrió por accidente que era un psicópata

Azteca América Azteca América

28 de diciembre de 2017, 17:19 hrs

James Fallon se desempañaba como uno de los neurólogos con mayor prestigio en el mundo cuya especialidad era el estudio del comportamiento psicópata.

El profesor de neurociencia, llevaba investigando durante veinte años el funcionamiento cerebral, hasta que un día hizo un hallazgo alarmante.

La vida de este investigador dio un giro de 180 grados cuando descubrió que tenía el cerebro y los genes de un psicópata, además de una historia familiar llena de psicópatas, pero a pesar de eso, asegura que es inofensivo.

Fallon se encontraba trabajando como asesor del Pentágono, siendo una eminencia en el estudio de las mentes criminales un colega le pidió que examinara escáneres cerebrales,  tanto de psicópatas como de gente normal, para encontrar características que los diferenciaran. Uno de esos escáneres presentaba claramente todos los rasgos de un asesino psicópata .  

“Como se imaginarán, ese escáner era el mío” dijo el investigador en una entrevista, donde también comentó que al principió creyó que era una broma de sus compañeros o simplemente que las teorías en las que estaban trabajando eran erróneas, ya que él se considera una persona inofensiva. 

Sin embargo, al platicar la anécdota en una comida familiar, su madre le confesó su parentesco con Lizzie Borden, mujer que asesinó a su padre y a su madrastra con un hacha y después los descuartizó para deshacerse de los cuerpos.

Uno de cada diez niños es un psicópata potencial; ¿cómo reconocerlo?

La psicopatía es un trastorno de la personalidad. A grandes rasgos, se podríamos decir que los psicópatas son personas incapaces de amar. Muy manipuladores y unos mentirosos geniales. Pueden ser increíblemente encantadores y se mantienen extremadamente fríos en situaciones de estrés. Son impulsivos, no conocen la culpa y no se arrepienten de sus actos. 

Hay un cuestionario, la llamada ‘lista de verificación de Hare’, que valora estos aspectos dentro del contexto biográfico del paciente. La puntuación máxima es 40. Con 40 se es un psicópata de manual. Además, también se distingue entre psicópatas primarios y secundarios.

Fallon asegura que el futuro de una persona depende prácticamente de cómo nace o de la genética con la que nace. Él comenzó a cuestionarse qué fue lo que lo desvió de tomar un camino de violencia, dice que durante su infancia fue amado, cuidado y protegido, todo eso  puede haber evitado que se convirtiera en una persona peligrosa

Los psicópatas primarios son los que nacen así, los que no necesitan de influencias externas negativas para desarrollar un comportamiento violento, no sienten empatía por los demás; los psicópatas secundarios llevan una carga genética con tendencia a la psicopatía, pero necesitando una factor desencadenante para convertirse en alguien violento o asesino.

Fallon es una prueba viviente de que si bien la psicopatía no es algo que se pueda curar ni con medicamento ni con terapias, al menos propiciar un ambiente seguro para los niños puede evitar que aquellos que tengan una predisposición genética desarrollen conductas violentas.