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Congreso aprueba presupuesto; deja fuera a "dreamers"

Azteca América I EFE Azteca América I EFE

09 de febrero de 2018, 05:57 hrs

Capitolio en Washington, Estados Unidos. 20 de diciembre, 2016.

Capitolio en Washington, Estados Unidos. 20 de diciembre de 2016. Imagen de archivo: Reuters

El Congreso aprobó en la madrugada del viernes, con el voto de ambas cámaras, un proyecto presupuestario que permitirá en las próximas horas la reapertura del Gobierno, en cierre parcial desde la pasada medianoche.

El proyecto necesita ahora la rubrica del presidente Donald Trump para hacer efectiva la reapertura administrativa.

La Cámara de Representantes aprobó las cuentas con 240 votos a favor y 186 en contra sobre las 05:30 hora local después de que el Senado hiciera lo propio con 71 votos favorables y 28 contrarios a las 02:00.

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Las votaciones de esta madrugada no estaban en la agenda de republicanos, demócratas ni de la Casa Blanca, que pretendían aprobar los presupuestos el jueves para evitar así un nuevo cierre de Gobierno a medianoche, cuando se agotaban los fondos.

Sin embargo, el senador republicano Rand Paul bloqueó la votación con tecnicismos, con lo que causó el cierre.

Paul, un libertario, mostró así su oposición a unos presupuestos que elevan significativamente el gasto público y el techo de endeudamiento.

"Con toda honestidad, de buena fe, no puedo simplemente mirar hacia otro lado ahora que mi partido es cómplice del déficit", afirmó Paul en su discurso en el Senado.

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"Cuando los republicanos están al mando —añadió—, no hay un partido conservador. Muchos de los llamados conservadores pierden la cabeza".

Con el bloqueo al que Paul sometió al Congreso, cerca de un millón de empleados públicos se fueron a dormir este jueves sin saber si hoy tendrían que acudir a sus puestos de trabajo o quedarse en casa.

El Congreso, no obstante, logró aprobar las cuentas antes de que el grueso del aparato público se pusiera en marcha por la mañana.

Estos presupuestos a dos años quedaron aprobados con el apoyo de un significativo número de demócratas, que renunciaron así a la que había sido su principal condición en las negociaciones, la regularización de unos 800,000 jóvenes indocumentados conocidos como "dreamers".