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La búsqueda desesperada de los desaparecidos en Montecito, California

Azteca América | EFE Azteca América | EFE

10 de enero de 2018, 12:02 hrs

familiares continuan búsqueda de personas en california

Imagen: EFE

La cifra de víctimas mortales provocadas por las riadas y deslizamientos de tierra en California este martes aumentó a 15, anunciaron hoy las autoridades del condado de Santa Bárbara, que continúan con las tareas de rescate y búsqueda de una veintena de desaparecidos.

La oficina del Alguacil del Condado de Santa Bárbara, al noroeste de Los Ángeles, indicó a través de Twitter que el número de víctimas se había incrementado en las últimas horas, tras encontrar dos nuevos cadáveres.

Los esfuerzos de los agentes de policía, bomberos y personal de rescate del sector de Montecito se centran en la retirada de escombros y la localización de cerca de dos docenas de personas desaparecidas.

Según informó hoy el alguacil del condado Santa Bárbara, Bill Brown, las brigadas de rescate han trabajado continuamente durante la noche en busca de las personas reportadas como desaparecidas.

La avalancha escombros, barro y otros desechos tomó fuerza inusitada en la madrugada del martes cuando el sector arrasado por el incendio forestal en diciembre pasado recibió una gran cantidad de agua en menos de 15 minutos.

En algunas de las áreas inundadas las autoridades habían ordenado la evacuación, aunque muchos residentes no consideraron que el riesgo fuera tan grave y decidieron permanecer en sus viviendas.

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Después del desastre en Montecito, familiares continúan buscando frenéticamente a sus seres queridos desaparecidos.

El lunes por la noche  alguien colocó una cartulina blanca a manera de "tablero de mensajes" en el centro de evacuación en Santa Barbara City College. En ella se podían ver escritos nombres con signos de interrogación y mensajes al lado que decían cosas como "esta persona está bien". Algunos dejaban sus números telefónicos pidiendo que los contactaran si había novedades sobre algún familiar o amigo. También escribían que los amaban.

Una mujer llegó tratando de encontrar a su madre, un voluntario revisó el tablero de mensajes. Con tristeza la mujer dijo: "Ella no habría podido dejar una nota".

Jessica Piffero, directora regional de comunicaciones de la Cruz Roja, dijo que ha visto los tableros de mensajes en ocasiones anteriores. "Creo que las personas desaparecidas y muertas definitivamente pesan mucho en la comunidad en este momento. Ya hemos pasado tanto con lo del fuego. Ahora esto... se está cobrando un precio emocional ".

Issac Cervantes revisó minuciosamente cada nota adhesiva y cada hoja de papel adjunta al tablero de mensajes, con la esperanza de escuchar acerca de alguien que conoce que vive en Montecito.

Cervantes conoció a Larry hace unos tres años mientras los dos trabajaban juntos en UCSB. Larry era mecánico, y ahora está jubilado.

"Por lo que escuché, donde vivía parece haber desaparecido", dijo Cervantes. "Realmente no tiene a nadie que le hable. Está desconectado de todos ... solo quería ver si estaba aquí".

Sally Mobraaton, llegó al Santa Barbara City College poco después de las 8 de la noche.  La residente de Goleta había intentado llamar al 911 y había estado manejando durante horas para encontrar a su madre de 86 años, a quien los bomberos habían evacuado de un condominio en Montecito Shores ese mismo día.

Mobraaton estaba de pie afuera del refugio de evacuación casi llorando mientras hablaba con un voluntario de la Cruz Roja. "No estoy seguro de dónde podría estar", dijo el voluntario.

Decidida a encontrar a su madre enferma, Mobraaton saltó dentro de su camioneta y decidió dirigirse al lugar donde la Guardia Nacional había estado llevando a la gente.

En el camino llamó a hoteles para ver si su madre estaba allí, pero no tuvo suerte. A pesar de los controles policiales en las calles, ella no paró su búsqueda.

Aproximadamente 10 minutos más tarde se detuvo en un estacionamiento, miró alrededor, todavía no había señales de su madre. Momentos después vio a una anciana con un impermeable rojo y un sombrero blanco. Mobraaton gritó: "¡Esa es mi madre!".

"Estoy feliz de haberte encontrado, mamá", dijo mientras los miembros de la Guardia Nacional les ayudaban a poner la maleta de su madre dentro del automóvil. La madre de Sally, Cynthia Mobraaton, lucía una gran sonrisa.

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