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Las escuelas les están enseñando a los niños una historia del racismo distorsionada

Lorena Cuevas Solagaistua Lorena Cuevas Solagaistua

05 de febrero de 2018, 10:49 hrs

leeEscultura de Robert E. Lee de Pompeo Coppini (1923). University de Texas en Austin. Imagen: Wikimedia Commons

El difunto escritor Gore Vidal dijo en alguna ocasión que “vivimos en los Estados Unidos de la amnesia”. Esto no parece estar muy lejos de la realidad cuando observamos el auge de grupos de extrema derecha que ocupan un lugar cada vez más amplio en la escena pública.

El pasado año supremacistas blancos marcharon en Charlottesville (Virginia) contra la decisión del ayuntamiento de retirar la estatua del general Robert E. Lee del Parque de la Emancipación. Lee era un militar del ejército confederado que luchó por la secesión durante la Guerra Civil de Estados Unidos y que no sólo defendía la esclavitud, sino que alentaba al maltrato físico contra la gente negra. Las manifestaciones evocan los tiempos en los que, organizaciones de extrema derecha como el Ku Klux Klan hacían de las suyas amparados por las instituciones democráticas del país.

Estos hechos hacen que nos planteemos cómo es posible que haya personas que continúen apoyando a personajes históricos como el general Lee y defiendan una supremacía racial que perpetúa el racismo institucional. 

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Una de las causas que sin duda ayuda a explicar este fenómeno es el sistema educativo que según el informe publicado por Southern Poverty Law Center en su proyecto Teaching Tolerance, fracasa a la hora de abordar la historia de la esclavitud. 

El estudio realizado en 2017, revela que apenas el 22% de los estudiantes de secundaria sabe que la protección de la esclavitud era un derecho constitucionalmente consagrado en los documentos fundadores de América y sólo un 8% la identifica como causa de la Guerra Civil. Respecto a los docentes, solo el 52% enseña las raíces legales de la esclavitud en el país y la mayoría de ellos utiliza los “juegos de rol” como método de enseñanza, algo nada recomendado debido a que suelen conducir a estereotipos que fomentan el racismo. 

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A los niños y niñas se les está privando de la verdad sobre la historia, sobre el hecho de que la esclavitud no era sólo una realidad sureña, sino que las instituciones y ciudadanos del norte formaban parte de esa economía esclavista. Parece que se quiere olvidar que después de la guerra civil continuó el racismo con las leyes de Jim Crow que estuvieron vigentes hasta 1965 y que defendían la segregación racial en las instituciones públicas con el lema “separados pero iguales”. 

La mejor aqliada de la opresión es la ignorancia, por eso es necesario que las nuevas generaciones conozcan y estudien la historia de manera crítica, para que las calles dejen de llenarse de gente que defiende ideas racistas y engrandece a personajes que sólo fomentaron el odio. Enseñemos a nuestros hijos la historia para que jamás vuelvan a repetirla.