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¿Los demócratas podrían recuperar el Senado este año?

Azteca América Azteca América

09 de febrero de 2018, 03:20 hrs

Congreso El Congreso de Estados Unidos podría estar por vivir una auténtica revolución política. Imagen: archivo.

El 2018 es un año clave para la política estadounidense. Además de entrar al segundo año presidencial de Donald Trump, la lucha por los asientos en el Senado se está tornando cada vez más interesante e intensa, pues lo que parecía un control inamovible por parte de los republicanos, podría convertirse en la recuperación de la Cámara por parte de la facción demócrata

Si bien los números parecen no favorecer a los demócratas (necesitan 28 curules para ser mayoría, mientras que los republicanos sólo necesitan ocho) existen varios factores que hacen sonar factible su futuro dominio en el Senado. 

El primero de ellos es, obviamente, el efecto Trump, pues la baja popularidad de su primer año ha resultado contraproducente para los republicanos, lo cual se ha visto reflejado en las últimas elecciones locales en distintos estados y distritos, donde lo que parecían victorias fáciles para el partido del elefante, se convirtieron en estruendosas derrotas. 

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Las fallas del gobierno de Trump también se reflejan en la opinión pública, pues varias encuestadores han registrado que la mayoría de la población prefiere actualmente elegir a un senador demócrata sobre un republicano

Esta predicción se realiza a través de la llamada “votación genérica”, la cual pregunta a los electores si elegirían al representante de uno u otro partido, sin colocar nombres, es decir, con qué partido simpatizan más. La herramienta ha resultado atinada en la mayoría de las veces, así que los expertos confían en una reconquista demócrata

Otro elemento clave es la creciente ola de renuncias, pues del inicio del actual gobierno a la fecha, 31 legisladores republicanos han preferido abandonar su silla en la cámara, lo cual deja abierto el camino para sus rivales políticos. Es importante recordar que ya ocurrió un precedente similar: en 1994, cerca de 30 demócratas abandonaron su puesto, hecho que dio como resultado la llamada “revolución republicana”, pues tomaron el control legislativo de manera casi inmediata. 

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A todo esto hay que sumar una especie de “tradición” política de Washington: el partido del presidente en turno, suele perder un promedio de entre 20 y 28 escaños en la cámara durante las elecciones que siguen a las presidenciales, justo como las que ocurrirán el próximo noviembre. 

Como vemos, el panorama no pinta nada optimista para Trump y los suyos, pues estarían por perder el control legislativo, mismo que les ha ayudado a pasar muchas de sus polémicas reformas. 

Pero más allá de la simpatía o animadversión que se tenga por el Gobierno actual, lo importante es que exista un contrapeso político, pues sin confrontación o debate, el riesgo de estar frente a un gobierno totalitario resulta alarmantemente posible.