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“Usted no sintió dolor”, juez español a víctima de violación tumultuaria

Azteca América Azteca América

26 de abril de 2018, 19:48 hrs

Imagen, YouTube

Ricardo González, juez de la Audiencia de Navarra, pidió libertad para "La Manada", grupo de violadores de una joven española. La sociedad se mostró indignada ante la insensibilidad de las autoridades. Imagen: YouTube. 

Hoy por la mañana, la justicia española se vistió de vergüenza, pues se dictó una lamentable e insultante sentencia para el grupo de cinco hombres conocidos como “La Manada” (José Ángel 'El Prenda', Ángel Boza, Antonio Manuel Guerrero, Alfonso Jesús Cabezuelo y Jesús Escudero), quienes violaron a una joven durante la fiesta de San Fermín en 2016. Los abogados de los agresores alegaron, a través de vídeos que los mismos violadores grabaron y compartieron vía WhatsApp, que la víctima no estuvo sometida de manera real. Ante este argumento, los jueces determinaron que los hombres no fueran procesados por violación, sino por abuso sexual. ¿El castigo? Tan sólo nueve años de cárcel (con opción de reducirse a dos). 

La resolución provocó la indignación de cientos de miles de españolas y españoles, quienes tomaron varias calles en protesta. El reclamo más airado se hizo frente al tribunal de la ciudad de Pamplona, donde se escucharon gritos de “es violación, no es abuso” y “yo sí te creo”, este último grito en apoyo a la joven víctima de “La Manada”. 

¿Por qué lanzar una sentencia como “yo sí te creo”? Porque justo la estructura machista y misógina del mundo es la que operó a favor de los violadores. El ejemplo claro de esto se encuentra en uno de los jueces de la Audiencia de Navarra, Ricardo González, quien durante el proceso tomó la palabra para decir directamente a la chica, luego de ver el infame vídeo, “está claro que, dolor usted no sintió”, a pesar de que ella relatara que entró en shock emocional cuando se hizo consciente de lo que sucedía. 

El insensible juez escribió en la sentencia: “Con el máximo respeto que me merece la opinión mayoritaria de este Tribunal, me veo en la obligación de mostrar mi discrepancia (…) respecto de la resolución mencionada, al discrepar del relato de hecho que se consideran probados”. Es decir, el juez no sólo votó en contra del testimonio oral y gráfico de la víctima, sino que además lo hizo a favor de que “La Manada” fuera liberada. 

¿Por qué alguien puede pensar de esta manera? Porque no existe una capacitación real de muchas figuras de justicia al momento de analizar casos de abuso sexual. Uno de los argumentos, no sólo de jueces como Ricardo González, sino de una tristemente existente parte de la sociedad, es que en el video se observa que la chica “no opuso resistencia”, y por tanto “ella lo quería”. Hay que pensar, de entrada, que las víctimas de abuso sexual, vayan estos de tocamientos y agresiones verbales a la violación, suelen reaccionar de distintas maneras psicoemocionales: mientras hay quienes pueden defenderse y oponer resistencia, existen otras que son incapaces de mover un dedo por el shock de lo que están viviendo. 

¿Qué pasa entonces en nuestra sociedad global (pues un sinfín de casos similares se repiten en la mayoría de todos los países) que no sólo permitimos el abuso sistemático contra las mujeres, sino que además se invisibiliza y cuestiona a las víctimas a pesar de que estas cuentan con pruebas contundentes como en este caso? La respuesta es dolorosa y reveladora: vivimos en un mundo que trata de manera desigual a las mujeres por el simple hecho de serlo, al tiempo que las somete a vejaciones físicas, morales, psicológicas, políticas y sociales. Pensemos en lo que hacemos a diario, las veces que cuestionamos decisiones o acciones femeninas, todas las ocasiones en que hemos sido parte de esa violencia. Porque al final, “La Manada” podemos ser todos. Es momento de decidir de qué lado estamos.