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PRI sufre derrota histórica tras ola brutal de corrupción y violencia

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02 de julio de 2018, 21:46 hrs

meadeJosé Antonio Meade se despide de la conferencia de prensa donde aceptó su derrota frente a AMLO. El PRI en crisis severa. Imagen: Reuters.

México recibió el siglo XXI con una sorpresa mayúscula: luego de poco más de 70 años en el poder, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), era derrotado democráticamente por el Partido Acción Nacional (PAN) en las elecciones del año 2000. El PRI, aquel monstruo poderoso que jamás había soltado el poder, sufría un vuelco histórico… que sólo duraría 12 años, pues en 2012 regresaron a la silla presidencial que tanto aman vía Enrique Peña Nieto (EPN)

Tras la elección de Peña, algunos analistas preguntaban preocupados: ¿cuándo veremos de nuevo fuera al PRI?  Las aves de mal agüero pensaban que mínimo otras siete décadas. Pero nadie contaba con la hoy histórica noche del 1 de julio de 2018, la cual marcó no sólo la primera victoria de una candidatura de izquierda en territorio azteca, sino una debacle del PRI aún peor que la del 2000. 

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Lo que parecía la crónica de una muerte anunciada, se confirmó a las ocho de la noche (y algunos cuantos minutos) del pasado domingo, cuando José Antonio Meade, candidato del PRI por la presidencia, dijo en conferencia de prensa: “reconozco que las tendencias del voto no nos favorecen y que la coalición que encabezo no es la triunfadora”. Nadie esperaba una aceptación tan rápida de la derrota, sobre todo cuando esta vino del partido que mayor músculo político tiene en México. Pero eso no fue todo: lo peor para el PRI estaría por venir. 

priPresidente Enrique Peña Nieto, del PRI, votando el 1 de julio de 2018. Imagen: Reuters

Meade alcanza hoy (con la mayoría de de actas contadas) apenas un 25% de la votación para presidente, la más baja en la historia del partido. El PRI también ha visto como poco a poco pierde las ocho elecciones estatales y la lucha por la jefatura de gobierno de la Ciudad de México (sólo en Mérida el resultado fue disputado, mientras que en Puebla, Morelos, Veracruz, Chiapas, Guanajuato Jalisco y Tabasco, cayeron estrepitosamente). 

En el Congreso de la Unión, donde contaba con una mayoría relativa del 43% en ambas cámaras, ahora tendrá que conformarse con ocupar sólo el 15% de los lugares asignados para el Senado y la Cámara de Diputados, lo cual los coloca como la tercera fuerza política del país. 

Con la mayoría de actas registradas, AMLO mantiene 52.9% en PREP

A este espectacular rechazo hay que sumar el del Estado de México, región del país donde el PRI parecía inamovible. Los mexiquenses arrebataron 60 municipios al Revolucionario Institucional, pues de los 83 que gobierna hoy, acabará dirigiendo 23 durante el próximo período presidencial. Las derrotas más sonadas son las de Atlacomulco (cuna del priísimo más poderoso), Toluca (capital del estado) y Ecatepec (el municipio más poblado del país). 

¿Cuáles son los factores que se conjuntaron para ver el desmoronamiento del PRI? Varios. Primero, la gran estela de corrupción solapada por el gobierno de Peña Nieto. Del escándalo de la “Casa Blanca” (propiedad de la Primera Dama que aún hoy se desconoce con qué dinero se compró) a los gobernadores hoy perseguidos por la justicia (muchos de ellos protegidos en algún momento dada su cercanía con el presidente Peña), el partido en el poder jamás se quitó de encima esa estela de mafia que en el 200 ya le había costado. 

¿Cómo quedaron las gubernaturas y la Jefatura de Gobierno tras elecciones?

Por otro lado, la terrible violencia que padece el país no pudo ser detenida: durante el gobierno de Peña Nieto se registraron las mayores cifras de asesinatos violentos en la historia del México moderno, con un promedio de 90 homicidios al día, entre los cuales hay que contar a 48 candidatos asesinados durante estas elecciones. Si sumamos el caso Ayotzinapa (donde 43 jóvenes fueron desaparecidos por agentes militares, según algunas investigaciones), los sobornos de Odebrecht y otros hechos terribles, es claro por qué el PRI hoy vive sus horas más oscuras (EPN registra los números más bajos de aceptación para un presidente en toda la historia de México).

¿Qué pasará con el PRI, partido que históricamente ha sido comparado con la figura del dinosaurio? Si observamos los hechos, parece que no habrá forma de que sobreviva al meteorito furioso del hartazgo social mexicano.