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La enfermedad que llevó a Bélgica a prohibir la Coca-Cola

Marianna Fierro Marianna Fierro

29 de octubre de 2018, 13:24 hrs

coca cola prohibida en bélgica en 1999

Un camión de Coca-Cola se abre paso por el centro de Los Ángeles, California, EE. UU., 24 de octubre de 2018. Imagen: Reuters

En 1999 varios estudiantes de un colegio en Bélgica comenzaron a sentir un malestar estomacal que venía acompañado de dolores de cabeza y  mareos.

Una enfermera de la escuela  les preguntó si habían ingerido algo y todos tenían una respuesta en común: habían tomado una lata de Coca-Cola, también comentaron que la bebida olía raro.

Días después más adolescentes al norte del país seguían cayendo enfermos y presentaban los mismo síntomas, incluso hubo casos en Francia. Todos los adolescentes habían enfermado tras tomar Coca- Cola, obligando a la compañía a retirar inmediatamente sus productos.

El gobierno abrió una línea telefónica para que se reportaran más casos y dio inicio a una investigación. Además, prohibió la venta de Coca-Cola y otras bebidas de la marca.

En Francia, Países Bajos y Luxemburgo también comenzaron a retirar esos refrescos de los estantes de supermercados.

Tras el estudio, donde participaron varios expertos, Ben Nemery, toxicólogo de la Universidad de Lovaina, encontró que no había evidencia de que hubiera alguna toxina que hubiera causado el malestar en los adolescentes.

¿Entonces qué fue lo que enfermó a los chicos?

Los expertos dijeron que los adolescentes padecían un desorden inusual y alarmante llamado enfermedad sociogénica masiva (histeria colectiva).

“Se trata de una condición en la que las personas tienen síntomas de forma colectiva, que sugieren una enfermedad, pero que en realidad no tienen una causa médica. Sin embargo esas personas creen que hay una causa en común”, explicó Nemery.

En Bélgica, se siguieron presentando casos de presuntas intoxicaciones por Coca-Cola, aunque los síntomas no eran agresivos.

Nemery afirmó que lo que pudo haber generado esta reacción masiva, fue una gaseosa que olía un poco diferente a lo normal.

Un mes antes, Bélgica había atravesado por una crisis de salud pública: una contaminación masiva con una sustancia química altamente tóxica llamada dioxina.

Esta toxina  que puede causar cáncer y defectos de nacimiento, estaba en un lote de aceite de motor que se llegó a  mezclar  con alimento para animales, por esto y ante la imposibilidad de rastrear cuantas vacas, cerdos y pollos se habían contaminado, las autoridades europeas prohibieron el consumo de carne y productos lácteos originados en Bélgica.

El escándalo generó desconfianza en los alimentos y también en las autoridades, cuando se hizo público que algunos ministros supieron de la contaminación tres meses antes.

Tras  esta crisis de salud  meses después un grupo de jóvenes en una escuela cerca de Amberes abrieron una coca que tenía un olor diferente y cayeron enfermos, generando una enfermedad que no existía.

Coca-Cola se recuperó cuando informó que sus bebidas eran seguras, y que el olor que había percibido el primer adolescente tal vez se debió al uso del tipo incorrecto de dióxido de carbono para gasificar la bebida, algo que no tuvo impacto para la salud.

Finalmente la crisis de la dioxina y la Coca-Cola solo repercutió en el gobierno belga, que después casi medio siglo de ser regida por demócratas cristianos, el primer ministro Jean-Luc Dehaene, decidió renunciar al no poder reponerse de los escándalos.

En la siguientes elecciones, el partido ganador fue el partido verde que un año después creó la Agencia Federal para la Seguridad de la Cadena Alimentaria.

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