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"Allí no se permiten abrazos": La Navidad que les espera a los menores indocumentados detenidos en Tornillo

Azteca América Azteca América

27 de noviembre de 2018, 12:51 hrs

tornilloFotografía facilitada por la Administración para Niños y Familias, una division del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, que muestra las carpas usadas para alojar a migrantes menores de edad en Tornillo, Texas. Imagen: AP

Medio año después de que el Gobierno de Donald Trump abriera lo que supuestamente iba a ser un centro de detención temporal para menores indocumentados en Tornillo, Texas, un pueblo cercano a El Paso, el número de adolescentes detenidos ha pasado de 360 a 2,349, de acuerdo con una investigación de The Associated Press (AP).

Los menores, de entre 13 y 17 años, que llegaron a Estados Unidos sin la compañía de ningún adulto, duermen en literas en tiendas de campaña que tenían como propósito original albergar a los damnificados por el huracán Harvey, que arrasó Houston en agosto de 2017.

En este centro hay más niños detenidos que reos en prisiones federales y la población no deja de aumentar. Incluso se prevee que Gobierno pueda manetener ahí también a los adolescentes de las caravanas migrantes que soliciten asilo en la frontera con México, en Tijuana.

Hay más de 14,000 menores indocumentados detenidos en todo el país, a los que ha sido incapaz o no ha querido encontrar aún una familia de acogida para que vivan mientras se resuelve su petición de asilo.

Una Navidad en la que no se permiten los abrazos 

“Las pocas veces que me dejaron llamar a mi madre, le habría dicho que un día sería libre, pero de verdad sentía que iba a pasar allí el resto de mi vida”, dijo a AP un adolescente hondureño de 17 años que fue detenido y trasladado al Tornillo a principios de año. “Me siento mal por los niños que siguen allí, ¿y si tienen que pasar las Navidades allí? Necesitan un abrazo, y allí no se permiten abrazos”, agregó.

Tras ser liberado, este joven dice que sufre pesadillas y sueña que sigue encerrado. “¿Qué ocurre ahí dentro?”, pregunta Rubén García, activista de inmigración de El Paso. “Nadie lo sabe”, responde, “llevo haciendo este trabajo 20 años y nunca he visto nada parecido”.

De acuerdo con Camilo Pérez Bustillo, que trabajó como intérprete en el centro, la mayoría de los menores a los que conoció mostraban signos de depresión y ansiedad. “Todos están contando los días como lo hacen los prisioneros”, afirma Pérez Bustillo.

La mayoría de inmigrantes en Tornillo no han cometido ningún delito, por lo que deberían estar en un refugio del Gobierno y no detenidos en tiendas.