Un total de 356 presos fallecieron calcinados o por asfixia dentro de sus propias celdas en una cárcel hondureña.
Una mujer que visitó a su esposo la noche de ayer también perdió la vida.
Autoridades penitenciarias primero dijeron que se había tratado de un corto circuito.
Pero después confirmaron que un reo de la penitenciaria nacional de Comayagua, en Honduras prendió fuego a su colchón.
Las llamas se extendieron rápidamente por las celdas cuando todos dormían.
Algunos aprovecharon el caos y escaparon.
Decenas de heridos fueron trasladados a distintos hospitales.
"... Lamentamos profundamente lo sucedido y quiero expresar mi solidaridad con los familiares de los compatriotas que perdieron la vida en el incendio en el centro penal de Comayagua." dijo Porfirio Lobo, presidente de Honduras.
El miedo y la desesperación también esperaba afuera de la cárcel.
Unas mil personas derribaron un cerco metálico e intentaron romper los candados de los portones del penal, querían entrar para buscar los restos de sus familiares.
"...Tengo un hermano..." comentó un hombre a los medios, "... eso quiero averiguar yo, (no hay información todavía) nada, nada, yo quiero averiguar también, estuve desde las tres de la mañana de ayer..."
"... Somos primos hermanos con él siempre solo yo venía a verlo a Jesús Ventura García..." comentó Fernanda López, familiar.
En esta cárcel había 852 presos y está acondicionada para albergar solo a 400.
Autoridades de seguridad informaron que se adoptarán medidas para mejorar los penales del país, los cuales permanecen en malas condiciones desde hace 40 años.
Incluso en julio del año pasado, el presidente Porfirio lobo declaró estado de emergencia en nueve de las 24 prisiones.
Este es uno de los reflejos de la crisis que vive el sistema penitenciario en honduras.