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¿Amor por los animales o trastorno emocional? Los expertos debaten

Azteca América Azteca América

10 de abril de 2018, 21:52 hrs

Imagen, Depositphotos

El amor a los animales: ¿muestra sana de cariño o trastorno acompañado de vacíos emocionales? Imagen: Depositphotos. 

Todos conocemos a alguien que ama de manera profunda y hasta apasionada a sus mascotas. Es tanto el amor que se expresa en ese tipo de relaciones que incluso existen términos nuevos como “perrhijo”, es decir, alguien que quiere y protege a su perro de la misma manera que lo haría con su descendencia. El asunto se repite con los gatos: basta asomarse a internet para saber que tanto felinos como caninos son los reyes de varias casas. Ese amor se extiende a otras especies. Hasta aquí todo podría parecer bueno, pero, ¿realmente lo es? 

Un texto de El Mundo pone el debate sobre la mesa: ¿es el amor desmedido a los animales (particularmente las mascotas) un asunto normal o simplemente la manifestación de un trastorno? Al respecto el diario recoge la opinión de varias eminencias en el tema. 

Primero tenemos la voz de Pilar Conde, directora de Clínicas Origen, quien señala que “tras este cariño desmedido pueden encontrarse varios factores. De un lado, la necesidad de amor incondicional. Del otro, el hecho de transferir a nuestras mascotas el deseo de sentirnos protegidos frente al peligro”. 

El psicólogo Jorge López Pérez Vallejo explica que “podríamos estar ante una real psicopatía que roce la paranoia, la alucinación y la psicosis, sobre todo si en algún momento la persona identifica a la mascota como un miembro real de su familia, pues lo habitual es que las personas sepan que son animales”. 

A esta suerte de trastorno se le ha dado el nombre de petophilia, el cual alude a aquellas personas que desarrollan un apego excesivo hacia los animales, en particular los domésticos. Al respecto, precisa Conde: “se podría hablar de un trastorno relacionado con los animales si se determina que la posible ausencia de la mascota causa malestares clínicos significativos o deterioro en lo social, académico o laboral”. 

Por su parte, Pérez Vallejo no está del todo de acuerdo en la afirmación. “En este caso, no podemos hablar de ninguna patología, sino de una relación entre un humano y un animal, aspecto que como mucho, puede rozar el estatus de problema cuando se asocia con un grito de auxilio ante la soledad, es decir, el miedo a estar solo”. Y añade: “puedes sentir lo mismo con el amor, pero la diferencia es clara: el amor a las personas es distinto que el que se da a los animales, y las personas así lo identifican”. 

Y tú, ¿de qué lado estás?