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Gobierno de Trump ahora va contra las regulaciones de radiación

Azteca América Azteca América

03 de octubre de 2018, 11:47 hrs

radiografía trump regulacion rayosx radiacion
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La regulación de “cero tolerancia” impuesta en gobiernos anteriores, genera gastos innecesarios para prevenir exposición en accidentes, plantas nucleares y centros médicos. Imagen: Pixabay

En un nuevo atentado contra el sentido común, el gabinete de Donald Trump ha declarado que “un poco de radiación es benéfica, lo mismo que un poco de sol”, basados en datos de científicos cuya reputación, sobra decirlo, es bastante dudosa. Sin embargo, hay que entender que el “estudio” de este grupo de hombres de “ciencia” no es otra cosa que un pretexto para que el gobierno actual sea menos riguroso en las regulaciones de plantas nucleares, jugoso negocio a costa de la salud de los ciudadanos.

Desde hace décadas, cuando la energía radioactiva se volvió una realidad, el gobierno estableció directrices bastante duras respecto a la exposición de cualquier persona a la radiación, pues la experiencia empírica demostró que uno de los efectos nocivos del contacto permanente con este tipo de material es el desarrollo de cáncer en el organismo.

La nueva propuesta de la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés) ha dicho que la regulación de “cero tolerancia” impuesta en gobiernos anteriores, genera gastos innecesarios para prevenir exposición en accidentes, plantas nucleares y centros médicos. Reducir las penas y aflojar la vigilancia, “tendría un efecto positivo en la salud humana, además de ahorrar miles de millones de dólares”, declaró Edward Calabrese, toxicólogo de la Universidad de Massachusetts y principal testigo en la audiencia que se llevará a cabo este miércoles en el Congreso para evaluar la propuesta de la EPA.

Si bien las radiaciones pueden encontrarse prácticamente en todas partes (del potasio de los plátanos a los hornos de microondas), la mayoría de ellas son benignas. La preocupación se encuentra en las emisiones de alta energía y onda corta, pues pueden penetrar y alterar células vivas, principal causa de cáncer.

Los críticos de la iniciativa del gobierno trumpista señalan que el cambio podría traer consigo niveles de exposición más elevados para trabajadores en plantas nucleares, instalaciones petrolíferas y gasíferas, al tiempo que los empleados médicos que realizan radiografías y escaneos pueden verse expuestos a escapes radioactivos.

Al respecto, Jan Beyea, físico que trabajó en las investigaciones que la Academia Nacional de Ciencias realizó en el accidente en la planta nuclear de Fukushima, Japón en 2011, dijo que la propuesta de la EPA sobre radiación y otras amenazas es realizada por “voces desestimadas por el gran grueso de los científicos”. Y es que apenas en marzo, las directrices de la misma Agencia de Protección Ambiental indicaban que “la información científica actual determina que existe riesgo de cáncer en cualquier exposición a la radiación”.

¿Quién ganará en esta batalla, las pruebas científicas demostrables o el capricho de la administración Trump validado por gente de dudosa reputación? La salud de la ciudadanía está en juego.

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