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Universitarios con préstamos hacen siestas a la hora del almuerzo para olvidar el hambre

Andrea Escobar Andrea Escobar

09 de mayo de 2019, 00:13 hrs

hambre estudiantil
Una estudiante de ciencias de la salud de Stony Brook University en Long Island dijo que su estrategia para aguantar los retortijones de hambre es hacer, lo que ella llama, siesta de pobreza, dormir para no sentir. Imagen: Wikimedia Commons

“¿Colegiatura o comida?” ésta es la pregunta que muchos estudiantes universitarios se tienen que hacer ante la decisión de solicitar un préstamo estudiantil, y dado que la mayoría —si no es que todos— eligen la primera opción, pasarán sus días en la universidad con hambre o con muy malos hábitos alimenticios. 

En una entrevista con The New York Times, una estudiante de ciencias de la salud de Stony Brook University en Long Island dijo que su estrategia para aguantar los retortijones de hambre es hacer, lo que ella llama una "siesta de pobreza": duerme durante el almuerzo para evitar la molestia de no comer. 

La dieta de los estudiantes suele ser tomada con humor, con referencias obligadas como los fideos en vaso, macarrones con queso o atún de lata; en México, de broma, les apodan estudihambres

Casi la mitad de los estudiantes de 100 instituciones pasan hambre, según encuesta

Por desgracia, el tema está lejos de ser una broma. Según una encuesta realizada por Hope Center for College, Community and Justice de Temple University, 45 % de los estudiantes encuestados respondieron que habían sufrido escasez de alimentos en los últimos 30 días. Más de 100 instituciones educativas participaron en el estudio. 

Los problemas alimenticios tienen consecuencias en el desempeño escolar. Pasar con hambre una clase de tres horas y mantenerse alerta no es posible para todos, lo que en muchos casos termina en deserción. De acuerdo con la doctora Sara Goldrick-Rab, fundadora del Hope Center for College, Community and Justice, financiamientos y préstamos escolares serán desperdiciados porque los estudiantes abandonarán sus estudios simplemente porque no tienen suficiente dinero para comer. 

La senadora Elizabeth Warren, candidata demócrata aspirante a la presidencia en 2020, identifica esta situación como uno de los principales problemas del país y ha elaborado un plan, una de sus propuestas principales de campaña, para cancelar las deudas actuales por préstamos estudiantiles de todos aquellos cuyos ingresos familiares no superen los 100,000 dólares. También se contempla a estudiantes de familias que generen mayores ingresos, a quienes propone condonar parte de la deuda, según su situación socioeconómica. 

Por otro lado, bancos de alimentos también se han sumado a proyectos para reducir la carencia alimentaria en universidades, como el NEST Nassau Empowerment and Support for Tomorrow, cuyas instalaciones dentro del campus no sólo ofrecen alimentos a precios accesibles, también han abierto grupos de apoyo para ayudar a estudiantes a enfrentar las carencias, que muchas veces son acompañadas de problemas en el hogar. Otros programas como Share Meals o Swipe Out Hunger promueven que los estudiantes donen parte de sus alimentos diarios para compartirlos con quienes no puedan pagar por comida. 

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