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¿Cuáles son los puntos más importantes del acuerdo migratorio entre México y EEUU?

Azteca América | AP Azteca América | AP

09 de junio de 2019, 09:48 hrs

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Residentes de Tijuana colocan banderas de México y EEUU sobre una valla en una plaza donde el presidente Andrés Manuel López Obrador planea realizar un mitin. Imagen, AP.

Aunque Washington y México celebraban cada uno su victoria por un acuerdo que disipó la amenaza de aranceles sobre los productos mexicanos, falta ver qué tan efectivo será, y expertos en migración plantearon inquietudes sobre lo que podría implicar para las personas que huyen de la violencia y la pobreza en Centroamérica.

Excepto por una vaga reiteración de un compromiso conjunto para fomentar el desarrollo, la seguridad y el crecimiento en América Central, el acuerdo se centra casi exclusivamente en labores policiales, y habla poco sobre las causas del incremento en el número de migrantes que se ha registrado en los últimos meses.

“Me parece que, en general, el gobierno mexicano salió de esta mejor de lo que pensaba. No obstante, el acuerdo deja muchas interrogantes”, dijo Andrew Selee, presidente del Instituto de Política de Migración. “Es bueno que ambas partes llegaran a un entendimiento que les permita a los dos guardar las apariencias, pero no está claro qué tan fácil será implementarlo”.

¿Cuáles son los puntos más importantes del acuerdo entre México y EEUU?

El despliegue de 6,000 elementos de la Guardia Nacional parece ser el compromiso clave de lo que fue descrito como “medidas sin precedente” por parte de México para reforzar la seguridad, aunque la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero dijo que eso ya estaba planeado y no fue parte de presiones externas.

“Yo dije y he dicho, nuestra migración hacia adentro de México tiene también que ser regulada”, afirmó Sánchez Cordero. “Tiene que ser también regulada, ordenada y legal y segura. Entonces la Guardia Nacional que vamos a desplegar de todas maneras la vamos a desplegar. No es porque nos lo diga, sino porque de todas maneras lo vamos a hacer".

México ya había comenzado a incrementar las detenciones, deportaciones y retenes migratorios. En las últimas semanas desmanteló una caravana migrante, disipando con ello gran parte de la disposición de los migrantes a viajar en grandes grupos visibles.

Si México toma mayores medidas, como lo prometió, lo más seguro es que sean reforzamientos de esas mismas tareas, dijeron expertos: redadas en hoteles donde se alojan los migrantes o en líneas de autobuses que los transportan hacia la frontera norte.

Los dos países también acordaron colaborar para compartir información sobre redes de contrabando de personas y para desmantelarlas, de lo que se pudo ver un ejemplo hace unos días cuando México arrestó a dos activistas y congeló cuentas bancarias de más de una veintena de personas que presuntamente organizaron caravanas.

Una de las inquietudes es que una mayor vigilancia podría poner a los migrantes que tienen necesidades legítimas de asilo en riesgo de ser deportados por México hacia los lugares de los que tratan de huir.

Asimismo, es conocido el nivel de corrupción de las fuerzas de seguridad mexicanas y se sabe que suelen extorsionar a los migrantes. El reforzamiento de las tareas de vigilancia es visto como una estrategia para dificultar el tránsito por México, pero que hace poco por desalentar a los centroamericanos desesperados por escapar de la pobreza, el hambre y la violencia.

Otro elemento crucial del acuerdo es que Estados Unidos ampliará un programa conocido como el Protocolo de Protección a Migrantes (PPM). Según las autoridades mexicanas de inmigración, desde enero 10,393 migrantes fueron regresados a México mientras sus casos avanzan en tribunales estadounidenses.

El PPM está plagado de fallas y a la fecha sólo fue puestos en marcha en California y El Paso, Texas. En este preciso momento, la cifra de más o menos 10,000 relacionada con el PPM representa “una gota en una cuba” en comparación con el total real, agregó.

El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, que encabezó las negociaciones por México, dijo que el acuerdo no incluyó cuotas.

Si el PPM es aplicado a escala masiva a lo largo de toda la frontera sur de Estados Unidos podría inundar de migrantes a las ciudades fronterizas mexicanas. México se comprometió a ofrecer empleos, atención médica y educación a los migrantes que Estados Unidos le regrese, pero carece de la infraestructura para hacerlo. En la actualidad, la mayoría de los albergues y programas de apoyo son administrados por organizaciones no gubernamentales y la Iglesia católica.

Y si el programa incluye ciudades de Tamaulipas, estado del golfo de México donde los carteles y grupos delictivos controlan grandes porciones de territorio, los migrantes podrían enfrentar incluso mayor peligro.

“Como ustedes saben ésta es una zona que el gobierno estadounidense considera insegura para los ciudadanos estadounidenses”, declaró Meyer, en referencia a la advertencia al más alto nivel que el Departamento de Estado emitió para que se evite viajar a Tamaulipas debido a la delincuencia y los secuestros en ese estado. “¿Y aún así está bien que regresemos a personas allí?”

Sin embargo, muchos empresarios y políticos elogiaron el acuerdo

Arturo Rocha, director general de comunicación social de la cancillería mexicana, tuiteó el viernes en la noche que “es un triunfo incontestable para México”. Impedir los aranceles envía un mensaje tranquilizador a las agencias calificadoras preocupadas de una posible guerra comercial, dijo, y agregó que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador había conseguido un nuevo compromiso de Estados Unidos de apoyar el desarrollo de Centroamérica además de resistirse a que designaran a México “tercer país seguro”, una concesión que pretendía Washington mediante la cual los solicitantes de asilo tendrían que pedirlo primero en esa nación.

Sin embargo, Abdel Camargo, antropólogo del Colegio de la Frontera Sur, en el sur de México, dijo que al recibir a las personas que le sean regresadas de acuerdo al PPM, “México no se asume como tercer país seguro pero de facto va a actuar como tal”.

Algunos como el ex presidente Felipe Calderón, que perteneció al Partido Acción Nacional de la oposición conservadora, preguntó si México era de verdad dueño de su propia política migratoria. Sin embargo, José Antonio Meade, que ocupó cinco cargos de gabinete y perdió las elecciones del año pasado ante López Obrador, elogió a Ebrard por haber impedido los perjudiciales aranceles “frente a condiciones muy complejas”.

En San José del Cabo, para asistir a la cumbre de alcaldes de América del Norte, el de Tijuana, Juan Manuel Gastélum, dijo que estaba bien que Estados Unidos regrese a los migrantes a su urbe siempre y cuando el gobierno federal cubra los gastos para atenderlos. Agregó que la amenaza de los aranceles quizá fue necesaria para doblarle la mano a su país.

“¿De qué manera iba a entender México que no es lo correcto dejar la migración sin control?”, dijo Gastélum, que también es miembro de Acción Nacional.

En el extremo sur de México, en Ciudad Hidalgo, separada de Guatemala por un río, el hondureño Reynoldo Reyes Gavidia, estaba sentado en la plaza principal. Ha ido y venido con frecuencia durante años. Dijo que regresó esta vez a México debido a la violencia en su país.

Dijo no saber mucho sobre la Guardia Nacional salvo rumores de que iba a ser desplegada, pero que no le preocupaba porque tenía sus papeles en regla. No es así para muchos otros migrantes que temen la deportación.

“La mayoría están preocupados porque de repente es como que les pueden caer... ya no van a poder dormir hoy aquí”.

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