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Aclaraciones históricas para los críticos del proyecto del New York Times sobre la esclavitud

Azteca América I The Conversation vía AP Azteca América I The Conversation vía AP

23 de agosto de 2019, 06:04 hrs

1619
Captura de pantalla de la página principal del Proyecto 1619 del New York Times.

Escrito para The Conversation por Kelley Fanto Deetz, de la Universidad de Virginia. Traducido por Bárbara Pérez Curiel.

Cuatrocientos años después del suceso, el New York Times publicó un proyecto especial enfocado en los primeros africanos que llegaron en 1619 a Point Comfort, Virginia, y en el legado de la esclavitud en Estados Unidos.

"Cada aspecto del país que habría de conformarse aquí se ha visto afectado por los años de esclavitud que siguieron", leemos en la introducción.

Si bien la reestructuración de la historia estadounidense que lleva a cabo el proyecto ha recibido grandes elogios, otros la han recibido con antipatía. Estos críticos, entre los que se encuentra  Newt Gingrich, antiguo legislador de alto perfil del Partido Republicano, buscan desestimar la importancia de los "veintitantos" africanos que llegaron en 1619 y los otros 12.5 millones de personas provenientes de África que fueron vendidas como parte del comercio transatlántico de esclavos.

“El proyecto entero es una mentira", dijo Gingrich.

Afirmaciones como las que hace Joshua Lawson en un artículo —"para 1619 D.C, la esclavitud, que se remonta al menos a Mesopotamia, había existido por más de 5,000 años"— son similares al mantra recurrente en los últimos años en redes sociales que dice que no habría que culpar a Estados Unidos; este país no inventó la esclavitud, y ésta ha existido desde siempre.

Asimismo, muchos comentarios en redes sociales expresan ideas como la siguiente: "¿Quién los capturó y vendió como esclavos en primer lugar? Fue su misma gente, otras personas negras".

Estos argumentos podrían sonar razonables gracias a que tienen un recubrimiento de verdad. Sin embargo, como historiadora de la diáspora africana, sé que estas caracterizaciones simplifican demasiado la compleja historia del comercio de esclavos y disuaden a las personas de tener conversaciones importantes y entender la historia de Estados Unidos.

Se vendía al enemigo

En primer lugar, África no era, ni es, un país. Muchos años antes de que los portugueses llegaran a Angola en 1483 para dar inicio a lo que se convertiría en el comercio transatlántico de esclavos, diversos imperios y reinos africanos (encabezados tanto por hombres como por mujeres) habían gobernado por un largo tiempo distintas partes del continente, cuyo tamaño se acerca a los doce millones de millas cuadradas (19.3 millones de kilómetros cuadrados). 

Estas civilizaciones centenarias eran étnica, lingüística y religiosamente diversas. Las guerras eran comunes, como en cualquier otro continente, y la gente vendida a comerciantes europeos a principios de la década de 1490 eran, sobre todo, prisioneros de guerra, no aliados.

Es cierto que la esclavitud ha existido por miles de años. No obstante, el coro de comentarios en redes sociales intenta eximir de toda culpa a los fundadores del país de la versión estadounidense de la institución de la esclavitud y sus consecuencias devastadoras.

Están en lo correcto cuando dicen que la esclavitud ha existido por milenios y que no fue un invento de Estados Unidos. Pero esta afirmación carece del contexto y la sustancia que se necesitan para entender la historia de nuestra nación.

[Entérate: Nuevo estudio revela que la violencia policíaca es una de las principales causas de muerte de afroamericanos]

La esclavitud basada en la raza

Por otra parte, los comerciantes africanos no estaban familiarizados con la forma particular de esclavitud que habría de desarrollarse en las colonias: una en la que el color de piel se vinculó a la clase de maneras que jamás se habían visto antes y que se convirtió en un producto distintivo del comercio. Esta forma era drásticamente distinta de los modelos africanos del "Viejo Mundo".

La esclavitud de Viejo Mundo se caracterizaba por ser menos rígida. Las personas esclavizadas podían ser propietarias y casarse legalmente. Además, sus hijos no eran esclavizados automáticamente. Comúnmente, los esclavos eran criminales o víctimas de guerras religiosas. Específicamente, la esclavitud en África no era una condena de por vida, ni se heredaba. Los modelos del Viejo Mundo se parecían más a esquemas de trabajo bajo contratos de cumplimiento forzoso, en los que había un cierto periodo de trabajo forzado que se debía cumplir y después de eso se otorgaba la libertad.

Esto no tiene nada que ver con la esclavitud de propiedad y basada en la raza que se desarrolló con el comercio transatlántico. Ésta garantizaba una condena de por vida y la esclavitud de los hijos.

Casi todos los africanos capturados (12.5 millones) fueron llevados a América como esclavos y no como trabajadores forzados. Si bien hay algunas excepciones, éstas no son representativas. Era común que criminales y personas pobres provenientes de Europa trabajaran bajo contratos de cumplimiento forzoso, y la mayoría de los que emigraron a América lo hizo por decisión propia. Los primeros "veintitantos" africanos eran prisioneros que no eligieron su destino. Éstas son algunas de las diferencias más relevantes entre los trabajadores europeos y africanos.

El legado de la esclavitud de propiedad basada en la raza produjo un trauma particular a lo largo de muchas generaciones. Su historia y herencia de desigualdad continua son excepcionales.

Los colonizadores europeos inventaron las razas para justificar de la opresión sistémica de las personas de ascendencia africana. La raza se usó para categorizar a una serie de grupos con base en su color de piel y para estratificarlos en una estructura de clases.

Las millones de personas esclavizadas, entre la cuales había hombres, mujeres y niños, fueron vendidos a un lugar en el que su color de piel se convirtió en la marca que los mantuvo —a ellos y a sus hijos— esclavizados por generaciones.

La esclavitud del Viejo Mundo no se asemejó en nada a la del Nuevo Mundo ni a todo el sistema racial de castas que se estableció en las colonias como parte del esfuerzo para edificar tanto el capitalismo como el sistema colonial.

Quitarles la culpa a los compradores de esclavos y echársela a los vendedores es una distorsión de la historia. Asimismo, la historia de la esclavitud del Viejo Mundo y la de la esclavitud racial no son paralelas, como tampoco lo son sus legados.

Los Estados Unidos de América se construyeron en las bases de las grandes ideas de libertad, igualdad y justicia para todos. Pero también en las del trabajo no remunerado de las personas africanas y afroamericanas esclavizadas.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation